Ahora sí. A partir de este miércoles las compañías eléctricas empezarán a cobrar por horas, lo que significa 24 tarifas diferentes cada día, siete días a la semana. Puesto que las facturas seguirán siendo bimensuales, 60 días, el recibo se habrá calculado teniendo en cuenta 1.440 precios diferentes (24 tarifas diarias por 60 días) y aplicando cada tarifa al consumo real que los clientes hayan realizado durante cada una de esas 1.440 horas.

La diferencia entre la hora más barata y la más cara cada día puede ser hasta del 31%, según la tabla publicada por Red Eléctrica Un galimatías que solo afectará a los usuarios que estén en el mercado regulado, conocido como Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (PVPC). Quedan fuera los que han contratado en el mercado libre, que permite a las eléctricas ofertar diferentes fórmulas a conveniencia de cada usuario, generalmente a precio fijo. Actualmente son 14 millones los clientes acogidos al PVPC.

Un embrollo que exige un sistema de medición muy sofisticado capaz de transmitir miles de millones de datos al día. Algo posible gracias a los contadores de luz digitales o "inteligentes" que registran el consumo según se está produciendo y envían información cada 20 segundos a las distribuidoras eléctricas.

Pero no todos los hogares disponen de un contador inteligente, imprescindible para poder ser facturado por horas. Selectra, consultora de precios eléctricos, calcula que a finales de este año habrá 16 millones de estos aparatos en España, el 57% del total. Sin embargo, no todos ellos son de clientes de PVPC. El Gobierno ha obligado a que se sustituyan todos los contadores de hasta 15 kW de potencia contratada sin tener en cuenta si están en el mercado libre o en el regulado.

Gonzalo Lahera, director general de Selectra en España, calcula que los clientes del mercado regulado que actualmente tienen instalado el contador inteligente rondan los 8 millones. Y, de momento, solo a estos les afectará la tarificación por horas. El resto de usuarios acogidos al PVPC irán entrando según se les vaya instalando el contador digital y, hasta entonces, se les aplicará un precio medio ponderado (PMP) que, según explica Lahera, es una media basada en los precios diarios del mercado durante el periodo de facturación y que será igual para todos los clientes.

Objetivo 2018

El Gobierno ha establecido un calendario para que todos los contadores sean digitales el 31 de diciembre de 2018, proceso que va algo adelantado, pues según la CNMC a principios de año se había sustituido el 43% (35% previsto). Fuentes de la eléctrica EDP declaran que en su caso ya han completado el 55%, Gas Natural lo cifra en el 50% e Iberdrola da el dato de 5 millones de contadores ya instalados.

El 57% de los contadores serán digitales a finales de este año, según prevé la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia La implantación va por zonas geográficas. Unos tres meses antes de la instalación, el cliente recibirá una carta advirtiéndole del cambio, cuyo coste correrá a cargo de la compañía, por lo que no pueden exigir ningún pago al usuario.

No obstante, al igual que sucede ahora, habrá que abonar un alquiler al mes de 81 céntimos (contador monofásico), precio establecido por el Gobierno. Esto es un 40% más caro que el alquiler del actual contador analógico. Otra posibilidad, idéntica a la actual, es adquirir el contador en propiedad, aunque con ello no se acelerará el proceso y es una opción más cara.

Fuentes de las eléctricas explican que no basta con tener un contador inteligente. La zona debe estar preparada para la telegestión y su desarrollo depende de cada distribuidora. Estas mismas fuentes resaltan el esfuerzo inversor que está suponiendo para todas las distribuidoras implantar el sistema integral. "No solo está el coste de los contadores; hay que adaptar las conexiones eléctricas al sistema PLC, que permite transmitir datos a través de las redes eléctricas e instalar una red de concentradores que reciben la información de los usuarios de una zona y la que remiten a la distribuidora eléctrica".

Ventajas de los contadores inteligentes

Sin embargo, las ventajas que ofrecen los contadores inteligentes a las compañías son cuantiosas. Quizá la más evidente es el ahorro en nóminas de los encargados de leer los contadores, pero hay otras mejoras en la gestión como la posibilidad de cortar el suministro de forma remota o controlar el fraude, pues detecta al instante el intento de manipular el contador. No obstante hay otros aspectos menos tangibles pero con mucho potencial comercial. El íntimo conocimiento que van a obtener de cada cliente permitirá tarifas más ajustadas a las necesidades de cada usuario, incluso con ofertas personalizadas.

Las eléctricas han empezado a lanzar en el mercado libre tarifas muy ajustadas a cada perfil e incluso personalizadas Fruto que no se ha hecho esperar, pues las eléctricas han empezado a lanzar en el mercado libre tarifas muy ajustadas a cada perfil e incluso personalizadas gracias a la información obtenida con los contadores digitales.

Las ventajas para el cliente están algo más difuminadas. De momento no supondrá un ahorro evidente en su factura aunque ya de entrada pagará más por el alquiler de su contador. Sin embargo, aporta la posibilidad de modular el consumo en función del coste de cada hora.

A partir de las 21.00 horas, la web de Red Eléctrica www.esios.ree.es u otras como www.tarifaluzhora.es darán la previsión del coste horario del día siguiente, que diferirá poco del realmente cobrado. Según Selectra, la diferencia entre la tarifa de la hora más cara y la de la más barata rondará el 31%. Pero Lahera es escéptico ante un posible cambio de hábitos de los consumidores, lo único que realmente podría servir para ahorrar. Además hay que tener en cuenta que el consumo de potencia supone algo menos de la mitad de lo que pagamos por la luz, pues se factura por otros conceptos que son fijos sin importar el consumo real.

Pistas para reducir la factura sin reducir el consumo

La peor hora, a evitar, es cualquier día de la semana de 21.00 a 22.00, y la más barata, de 2.00 a 3.00 de la madrugada Un informe de la consultora de precios arroja algunas pistas para reducir la factura sin reducir el consumo. La peor hora, a evitar, es cualquier día de la semana de 21.00 a 22.00, y la más barata, de 2.00 a 3.00, aunque también hay que considerar la franja de 15.00 a 17.00 horas.

Los fines de semana son de media un 7% más baratos que entre semana y el domingo es el mejor día, con un descuento del 9%. Por eso, el mejor momento para planchar o realizar otras tareas de hábito semanal es un domingo de 15.00 a 18.00, en plena siesta. Por el contrario, el peor de toda la semana es el lunes de 20.00 a 22.00.

Pero no deja de ser una teoría que se aleja algunas veces de la realidad. El 11 de septiembre, la hora más cara del día fue de 6.00 a 7.00 (0,13380 a/kWh), y la más barata, de 23.00 a 24.00 (0,10979 a/kWh).

Otra ventaja que aporta al usuario el contador digital es poder conocer sus hábitos de consumo eléctrico a lo largo del día. Sin embargo, esa información no estará reflejada en la factura. Sería ingente. Fuentes de EDP explican que dispondrán de una web especial para que sus clientes puedan consultar sus consumos detallados. El resto de eléctricas pondrán en marcha sistema similares.

Lahera, como la mayoría de los expertos, entiende que es poco realista pensar que la gente vaya a adaptar su ritmo de vida a los gráficos de tarifas diarios, por eso recomienda como alternativa más ventajosa contratar una tarifa de discriminación horaria que establece dos cuotas diferentes cada día, una para las horas valle, más baratas, desde las 22.00 horas hasta las 12.00 horas del día siguiente, una hora más en invierno y otra con recargo para las horas punta.

Los cálculos estimados por Selectra determinan que los ahorros medios que se pueden obtener con la discriminación horaria son del 12,5% sin cambiar de hábitos de consumo. Mayores si una vez contratada esta modalidad se tiende a diferir determinados hábitos como lavavajillas, lavadoras, plancha... a las horas valle.