El Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 1 de Bilbao ha dictado este martes un auto por el que resuelve a favor del recurso del delegado del Gobierno central en el País Vasco, Carlos Urquijo, que pedía suspender un brindis y una comida por los presos previstos en las fiestas de Bermeo (Bizkaia).

En un comunicado, Carlos Urquijo ha asegurado que es "una magnífica noticia comprobar que el Estado de Derecho ampara a las víctimas del terrorismo y no transige con actitudes y decisiones que continúan siendo ofensivas para ellas aunque algunos sigan opinando que los terroristas son lo mejor que tiene este pueblo".

"A pesar de lo que algunos opinan, por suerte el Estado de Derecho considera que los terroristas son solo terroristas y no personas que han dado lo mejor de sí mismas por Euskal Herria", ha destacado.

El pasado sábado, el delegado del Gobierno, Carlos Urquijo, ordenó a la Abogacía del Estado que interpusiera un recurso contencioso administrativo pidiendo la suspensión cautelar de ambos actos al considerar que constituían "una vulneración del principio de objetividad que el artículo 103 de la Constitución Española exige a las Administraciones Públicas, así como del artículo 6 de la Ley 7/1985, reguladora de las Bases de Régimen Local".

Asimismo, considera que son contrarios a los señalado en la Ley 29/2011, de Reconocimiento y Protección Integral a las Víctimas del Terrorismo y a lo indicado en la Ley del Parlamento Vasco 4/2008, pudiendo vulnerar, entre otros, el artículo 578 del Código penal.

Tras recordar que actuaciones similares en Ibarra y Areatza fueron también recurridas y estimada su suspensión por los tribunales de justicia, el delegado del Gobierno ha manifestado que "una sociedad que quiere recuperar la normalidad tras años de acoso terrorista no puede permanecer indiferente ante actos claros de enaltecimiento del terrorismo".

Según ha añadido, "a suspensión "sólo no puede ser compartida por quienes todavía añoran el daño, los asesinatos y el terror producido por ETA".

"Con esa decisión -ha señalado Urquijo-, se contribuye a devolver a las víctimas parte de la dignidad que les arrebataron al matar a sus seres queridos, someterlas a una extorsión sin límite, y convertir en irrespirable el ambiente en que muchas veces las víctimas tienen que vivir".

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