La Audiencia Provincial ha confirmado la pena impuesta a dos acusados de agredir en 2007 en Torrelavega a dos hermanos, apuñalando a uno de ellos e intentando atropellarles posteriormente con un coche, hechos por los que fueron condenados a un total de ocho años y nueve meses de prisión.

De esta forma, la Audiencia Provincial de Cantabria ha desestimado el recurso presentado por uno de los condenados contra la sentencia del Juzgado de lo Penal Número 5 de Santander el pasado 21 de noviembre de 2014, casi siete años después de los sucesos.

Los hechos, recogidos en la sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press, se remontan a última hora de la tarde del 7 de diciembre de 2007 y comenzaron en un bar de Torrelavega.

Allí, los acusados, JA.G.G. y MO.G.G., iniciaron en el interior de este bar un pequeño altercado con dos hermanos, lo que motivó que fueran expulsados del local.

Según los hechos considerados probados en la sentencia del Juzgado de lo Penal y que se aceptan en la de la Audiencia, una vez fuera del bar y, "sin mediar provocación" por parte de los hermanos, JA.G.G. y MO.G.G. comenzaron a golpearles "brutalmente".

A uno de los hermanos le tiraron al suelo, le patearon "hasta en la cara" y le golpearon con una pata metálica de una mesa y el otro recibió una puñalada en el costado.

Cuando los hermanos lograron huir, los acusados les persiguieron en coche "a toda velocidad, con clara intención de atropellarles", pero sin lograrlo, golpeando en el intento contra un choche aparcado en una calle y un banco de una comunidad de propietarios.

Una vez intervino la Policía Nacional para detener a los acusados, JA.G.G. golpeó a un agente y amenazó a otro con "rajarle" a él y a su familia. "Tu usas pistola, pero yo uso Kalasnikov", le advirtió también, intentando agredirle sin éxito y golpeando las puertas del vehículo policial.

A consecuencia de la agresión, el hermano que había sido apuñalado sufrió una herida en el costado izquierdo y diversas contusiones en el ojo derecho y en las piernas, lesiones que tardaron 30 días en curar, de los cuales 3 días estuvo hospitalizado y 27 impedido de sus ocupaciones habituales.

Además, como secuelas, el agredido, de 26 años, sufrió un "perjuicio estético leve" por una cicatriz en una de sus axilas.

El otro hermano, al que patearon, tuvo un brecha en la zona de la ceja y una herida en su rodilla izquierda, que tardaron 15 días en curar, ocho de ellos impeditivos.

La cura de las lesiones de los hermanos ha supuesto para el Servicio Cántabro de Salud más de 21.100 euros.

El Juzgado de lo Penal Número 5 de Santander condenó a los dos agresores a dos años y medio de cárcel por un delito de lesiones y a otro año más por uno de amenazas.

Además, uno de los acusados, el que agredió y amenazó a los agentes, fue condenado a un año más de prisión por otro delito de amenazas y a nueve meses por uno de resistencia grave a la autoridad.

Además, fueron condenados a pagar los gastos generados al Servicio Cántabro de Salud y a indemnizar a los agredidos por los días de curación de lesiones y por las secuelas, en más de 3.000 euros al que apuñalaron y en poco más de 600 euros al que patearon.

En la imposición de estas penas, el Juzgado de lo Penal aplicó la atenuante de dilaciones indebidas en el procedimiento.

Contra esta sentencia, uno de los acusados MO.G.G. interpuso un recurso, alegando errónea valoración de la prueba practicada, y reclamando la aplicación de las atenuantes de legítima defensa y de actuar bajo los efectos de las drogas, peticiones todas ellas rechazadas por la Audiencia.

Y es que, a juicio, de la Sala de la Sección Tercera de la Audiencia, no ve las contradicciones que alegaba el recurrente en las declaraciones de los testigos de la persecución a los hermanos tras la agresión.

También considera la Sala que no corresponde aplicar la atenuante de legítima defensa pues, según dice, "nada hay que pruebe o avale" que el recurrente había sido agredido previamente por ninguno de los hermanos.

Tampoco se acepta la atenuante de drogadicción al entender que "no hay base ninguna para entender afectada" la capacidad del recurrente en el momento de la comisión del hecho "sin que quepa determinarse cuál pudiera ser la influencia que este previo consumo pudo haber tenido en relación con el hecho llevado a cabo".

Por estas razones, la Audiencia desestima el recurso del acusado y confirma la sentencia del juzgado de lo Penal en "todos sus pronunciamientos".

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