Jheronimus Bosch, Haywain-triptych (open), ca.1515
El tríptico abierto 'El carro de heno', de El Bosco Madrid, Museo Nacional del Prado

Como muchos otros cuadros de Hieronymus Bosch, El Bosco (1450-1516), el tríptico abierto El carro de heno (pintado al óleo entre 1515 y 1516) está sustentado en la idea de que la humanidad está dominada por la propensión al pecado y, por tanto, es condenada al infierno. Las dos tablas laterales son la interpretación de un versículo de Isaías —"toda carne es como el heno y todo esplendor como la flor de los campos. El heno se seca, la flor se cae"— y la visión de los tormentos del infierno. La parte central y dominante recrea un proverbio flamenco de la tierra del artista, nacido y muerto en Bolduque, que hoy pertenece a los Países Bajos: "el mundo es como un carro de heno y cada uno coge lo que puede".

El tríptico nunca había regresado a su patria natal en los últimos cuatro siglos y medio. Fue comprado en 1570 por el rey Felipe II, taciturno, melancólico y gran admirador de las pesadillas desoladoras de la obra del pintor. En 1574 fue trasladado al Escorial, donde se hizo una copia y el original fue llevado a Madrid. Es una de las grandes joyas del Museo del Prado, la pinacoteca con mayor número de piezas de El Bosco, y nunca había salido de España.

'Obra clave'

El carro de heno "regresa de Madrid a los Países Bajos por primera vez en 450 años", dice con nada disimulada satisfacción el Museo Boijmans Van Beuningen de Róterdam, uno de los centros públicos de arte más importantes de Holanda, que acaba de anunciar el préstamo temporal del Prado. El tríptico, una "obra clave en el catálogo de El Bosco", participará en dos exposiciones, ambas relacionadas con la celebración de los quinientos años de la muerte del pintor.

El tríptico va a deslumbrar a los visitantes En otoño la obra maestra, dicen desde el museo, "va a deslumbrar a los visitantes" de la muestra Van Bosch tot Bruegel - De ontdekking van het dagelijks leven (De Bosch a Bruegel: descubriendo la vida cotidiana), que pondrá en cartel la pinacoteca de Róterdam del 10 de octubre al 17 de enero de 2016. Será, con veinte pinturas y 19 dibujos, la mayor retrospectiva nunca organizada sobre el pintor y su época.

También en Bolduque

Luego, del 16 de febrero al 8 de mayo, la pieza será integrada en Jheronimus Bosch - Visioenen van een genie (Hieronymus Bosch: Visiones de un genio), en el Museo Noordbrabant de Bolduque (Hertogenbosch en holandés), la ciudad del artista.

Llega a Holanda en excelentes condiciones por una reciente restauración El carro de heno, que alude a la condición efímera de la riqueza y el placer (el heno), con guiños a la lujuria, la vanidad y el engaño, llega a Holanda "en excelentes condiciones", apuntan en el Boijmans Van Beuningen, haciendo referencia a la completa restauración del tríptico de hace unos años.

Bestias y monstruos

El cuadro, repleto animales humanoides, fue interpretado por teólogo, historiador y poeta fray José de Sigüenza  a finales del siglo XVI como una agrupación simbólica de los vicios: "Este carro de heno, en que va esta gloria, le tiran siete bestias, fieras y monstruos espantables, donde se ven pintados hombres medio leones, otros medio perros, otros medio osos, medio peces, medio lobos, símbolos todos y figura de la sociedad; late la lujuria, avaricia, ambición, bestialidad, tiranía, sagacidad y brutalidad".

Mostró a sus contemporáneos mundos que nadie hubiera creído posibles Se trata de una de las primeras pinturas de la historia del arte que representa escenas cotidianas y no idealiza la vida, el destino, el pecado, la virtud o la muerte. Pintores de las siguientes generaciones tomaron el testigo del visionario maestro y convirtieron la existencia humana en tema central del arte. El Bosco "mostró a sus contemporáneos mundos que nadie hubiera creído posibles (...) llenos de ilusiones y alucinaciones, monstruos y pesadillas extraordinarias (...), la tentación, el pecado y la rendición de cuentas", explican los organizadores.

'El ladrón de nidos' de Brueghel

La de El Bosco no es la única obra maestra que viajará a Holanda para la celebración del quinto centenario de la muerte del artista. El delicado panel Bauer und Vogeldieb (El campesino y el ladrón de nidos), pintado por Pieter Bruegel el Viejo en 1568, será cedido por primera vez en la historia por el Kunsthistorisches Museum de Viena. El cuadro, uno de los lienzos de mayor tamaño que pintó el artista (50 por 60 centímetros), es una humorística interpretación de otro dicho holandés: "quien sabe dónde está el nido tiene el conocimiento; quien lo roba tiene el nido".