Uno de los hijos del trabajador de 56 años que murió ayer arrollado por un volquete cuando trabajaba en las galerías del intercambiador subterráneo de Plaza Castilla, bajo el complejo de rascacielos Cuatro Torres, se encontraba a tan sólo 30 metros en el momento del accidente.

El sindicato UGT ha denunciado que la víctima y el hombre que lo arrolló llevaban toda la semana sin descansar. "Lo cual es una ilegalidad total", según la responsable de Salud Laboral, Marisa Rufino.

El accidente no fue un atropello marcha atrás, sino que fue frontal y se produjo en una obra del Ayuntamiento contratada por OHL
 Según Rufino, el accidente de ayer
no fue un atropello marcha atrás, como se dijo en un principio, sino que fue frontal y se produjo en una obra del Ayuntamiento contratada por OHL, quien trabajaba a su vez con un subcontrata, Ingeniería y Medioambiente Pintado López SL, IMYMA.

 

El conductor del 'dumper' también pertenecía a IMYMA, pero en esta ocasión a la filial de Construcciones y Proyectos SL.

"Se trata de una empresa de servicios que sólo proporciona mano de obra", dijo Rufino, al tiempo que explicó que el dumper era más grande de lo normal y que, al girar en una curva, el conductor no vio a su compañero, que se encontraba barriendo.

La responsable de UGT consideró que la serie de accidentes laborales que se están produciendo en Madrid, que elevan a 74 el número de víctimas desde lo que va de año, son debidas a los intensos ritmos laborales, con jornadas excesivas.

Asimismo, destacó que faltan medidas de prevención, puesto que la mayoría de las muertes se podrían haber evitado.

Trabajador parapléjico

Por otra parte, Jorge José Benavente, uno de los trabajadores que resultó herido cuando desmontaban el escenario del concierto que los Rolling Stones ofrecieron el jueves en el estadio Vicente Calderón, sigue ingresado en estado grave por tercer día consecutivo en la UVI del Hospital  Clínico San Carlos, aunque está estable y por ahora su vida no corre peligro, informaron a Europa Press fuentes del centro.

Benavente, de 25 años, sufre importantes lesiones medulares que le han dejado parapléjico y su estado, dentro de la gravedad, es estable, por lo que en un principio los médicos no temen por su vida.

El operario, que resultó grave en un accidente en el que murieron dos compañeros, fue operado el viernes de urgencia debido a los múltiples traumatismos que presentaba.