Monumento a Antonio Machado
Olmo seco y placa de bronce con la inscripción de la estrofa de Machado CLAUDIO REIG

Poco más de tres meses han durado las obras de remodelación de la plaza de Crevillent que han transformado las dos medias circunferencias de que constaba, en una sola rotonda donde el tráfico ha quedado canalizado por los laterales.

Un olmo seco simboliza y homenajea al mismo tiempo a Machado

De hecho, la tarde del viernes 29 de julio el alcalde, Alejandro Soler, inauguró la nueva plaza cuyo elemento principal, un olmo seco entre volúmenes de hormigón y una placa de bronce, simboliza y homenajea al mismo tiempo a Antonio Machado.

Con esta iniciativa, se ha creado una nueva zona de ocio de 1.500 metros cuadrados para niños y mayores. Pero, a pesar de apoyar mayoritariamente la remodelación, muchos vecinos de la zona se muestran descontentos ante el impacto visual que el monumento a Machado les provoca.

"Hubieran podido hacer otra cosa con el dineral que se han gastado, excepto en la zona de juegos infantiles, no sé en qué nos beneficia", comenta Miguel Palomares, vecino de 70 años. "Además el bloque de hormigón colocado como peana del olmo ya ha sido utilizado por jóvenes para el botellón".

Simbolismo o realismo

Esta percepción negativa resulta generalizada entre los mayores que reposan en la plaza. "A mí no me dice nada, da sensación de calor, de pena, además no se lee nada bien el poema", señala María Sirvent.

María se refiere a la primera estrofa del poema "A un olmo seco", que se ha inscrito en la placa de bronce, y que, como muchos otros de su etapa castellana, ensalzan a este árbol ribereño del Duero y otros ríos de Castilla.

Por otro lado, Victoria Maoloni, italiana afincada en Elche, apoya la iniciativa: "Yo he vivido en Valencia donde estamos más acostumbrados al arte moderno. Poner siempre una escultura o un busto ya cansa". No obstante, le produce "pena ver el árbol seco".

Urge instalar semáforos

Han pintado dos pasos de peatones pero no para nadie

Aunque el desvío de la circulación por los laterales debería ralentizar la velocidad de los vehículos, según los vecinos, los conductores actúan como si la calle pasase todavía por el medio. "Han pintado dos pasos de peatones pero no para nadie", explica Victoria, "o regulan el tráfico con semáforos o, más bien antes que después, habrá que lamentar una desgracia. Además el problema de aparcamiento aquí es horroroso y al remodelar la plaza han suprimido muchas plazas".

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