Hollywood tiene los dientes más brillantes del mundo. Las sonrisas de Beyoncé, Paris Hilton o Penélope Cruz son perfectas, pero no naturales; se consiguen con blanqueadores o a base de visitar al dentista.

Una dentadura bonita y sana es esencial para transmitir una buena imagen en cualquier profesión. Cuando se es joven no suele valorarse porque es algo que viene dado, pero, según van pasando los años, el esmalte se empieza a deteriorar y entonces surgen las preocupaciones.

Pautas a seguir

Ir al dentista.- Los resultados son impresionantes e inmediatos. En un par de horas se consiguen los dientes de una estrella. No se puede ir a menudo porque el esmalte se desgasta y el precio es elevado. Se recomienda cuando el aspecto realmente necesita una puesta a punto urgente.

Remedios caseros.- Las fresas y las hojas de salvia son perfectas para conseguir unos dientes blancos, al igual que comer manzanas a mordiscos, ya que se eliminan los restos de comida. Mezclar media cucharadita de bicarbonato con un poco de agua y cepillarte con ello los dientes todos los días por la mañana antes de la limpieza habitual es una rutina que no lleva más de dos minutos y quita las manchas del día a día.

Sistemas para blanquear de uso casero.- Mejoran el color de los dientes, pero no los dejan blanco nuclear. Deben aplicarse diariamente durante unos 20 días.

Pastas blanqueadoras.- La opción más barata y conservadora. Los resultados no son impresionantes, pero sí visibles cuando se lleva un tiempo usándola.

Higiene diaria.- Incluye el uso de hilo dental, enjuagues después del café o vino tinto, el cepillado tras las comidas, el consumo de chicles si no ha sido posible lavarse la boca y evitar el tabaco.

A mayor edad, más preocupación

Según un estudio realizado por Vital Dent a 13.200 pacientes, el 33,8% de las españolas no están satisfechas con el color de sus dientes.

Las mujeres entre 18 y 30 años son las que están más orgullosas de su dentadura, mientras que las de 31 a 45 años son las que menos.

En cambio, entre los 46 y 60 años muestran mayor preocupación por el tema (77,2%), mientras que las de 31 a 45 años (70,1%) se muestran más pasotas.