El Tribunal Supremo ha negado la nacionalidad española a una inmigrante por no cumplir el requisito de buena conducta. La mujer ha sido condenada por dos faltas de lesiones por una riña en junio de 1997 en la puerta de una discoteca de Valencia y haber sido denunciada por problemas vecinales.

La mujer argumenta que durante las más de dos décadas que lleva residiendo en España ha cumplido con los demás requisitos: convivencia familiar, trabajo habitual, cotización a la Seguridad Social y cumplimiento de sus obligaciones tributarias.

El alto tribunal entiende que la denegación está justificada, porque «que una persona cumpla como es su deber con sus obligaciones tributarias no le exime del respeto a las normas de convivencia».