La consellera de Territorio e Infraestructuras, Mercedes Garrido, ha defendido este miércoles el desdoblamiento de la carretera Llucmajor-Campos no por una cuestión de "velocidad, sino de seguridad" al tiempo que ha insistido en que "no es una nueva autopista".

Ante los medios de comunicación, Garrido ha explicado que las obras comprenderían unos ocho kilómetros de trazado y que la intención es que "se parezca a la carretera de Manacor". Así, ha señalado que mantendrán la rotonda de entrada a Campos, estudian mantener la de Llucmajor y se hará "una sola rotonda elevada, como la que hay en el Molinar".

La consellera insular ha señalado que "ahora mismo" se está llevando a cabo la modificación del proyecto anterior, que tenía un presupuesto inicial de 38 millones y que con el nuevo redactado se baja a 32 millones, pero hasta que no se acabe de redactar no se sabrá cuánto se reduce esta cifra. "En uno o dos meses se habrá terminado", ha añadido.

"El objetivo del desdoblamiento no es ganar tiempo, sino seguridad en cuanto al tráfico en una carretera por la que en verano pasan hasta 30.000 vehículos diarios", ha argumentado Garrido.

"En ocho kilómetros de carretera -ha dicho-, hay 69 incorporaciones a la vía que hacen que sea muy peligrosa. La elevada siniestralidad viene de estas entradas y por la invasión del sentido contrario; el objetivo no es llegar antes a Campos, es llegar seguros".