El análisis de la documentación hallada en poder de los seis presuntos miembros de los GRAPO detenidos el pasado 6 de junio en Barcelona ha permitido concluir a la Guardia Civil que la banda había seleccionado varias personas, de las que tenía información "trabajada", y que ya había tomado la decisión de atentar contra alguna de ellas, informaron a Europa Press fuentes próximas a la investigación.

Los agentes han confirmado sus sospechas de que los GRAPO pretendían regresar a las "acciones políticas", como la propia banda califica a los atentados planeados contra civiles o miembros de las Fuerzas de Seguridad. La última acción de este tipo que había cometido fue el asesinato del policía nacional Francisco Sanz Morales, de un tiro en la nuca, en el barrio madrileño de Carabanchel el 17 de noviembre de 2000.

Acciones recaudatorias y políticas

Los GRAPO distinguían entre "acciones recaudatorias" y las citadas "políticas". Para cometer ambas, uno de los miembros del aparato militar, Jorge García Vidal, de 37 años, se había dedicado en los últimos tiempos a realizar ensayos, incluso en campo abierto, con explosivos, y en el piso que compartía en Barcelona con tres dominicanos se hallaron detonadores caseros, temporizadores, pólvora, azufre y manuales de fabricación de bombas.

García Vidal intentaba suplir la ausencia de Fernando Silva Sande, uno de los históricos de la banda detenido en París en noviembre de 2002 y que hasta ese momento era el especialista en fabricación de explosivos.

En los registros de los 'zulos' de Cataluña y Murcia, la Guardia Civil halló dos revólveres, uno de ellos el utilizado en el asesinato de Ana Isabel Herrero el 6 de febrero de 2005 en Zaragoza

En todo caso, los investigadores no descartan que los GRAPO cometiesen una acción similar a la que acabó a tiros con la vida del policía de Carabanchel.

En los registros de los 'zulos' de Cataluña y Murcia, la Guardia Civil halló dos revólveres, uno de ellos el utilizado en el asesinato de Ana Isabel Herrero el 6 de febrero de 2005 en Zaragoza.

Los secuestros-express podrían entrar en los planes de los GRAPO, según los investigadores.

Arango, número uno de la banda

Las investigaciones también han permitido establecer la última estructura de los GRAPO. En el aparato militar, además de García Vidal y Clemente se situaba seguramente Lucio García, detenido el día 6 en una biblioteca de Mataró (Barcelona) y que fue quien condujo a la Guardia Civil al zulo de Arenys de Munt, según informaron a Europa Press las citadas fuentes de la investigación.

En el momento en el que se desató la operación se encontraban reunidos el que era hasta ese momento el número uno en libertad de la banda, Manuel Ramón Arango (Manuel Pérez Martínez, camarada Arenas, continúa siendo la influencia desde la cárcel), su compañera sentimental, Isabel Aparicio, de la misma edad, e Israel Clemente.

Arango y Aparicio constituían el Comité Ejecutivo, pero entre los seis detenidos se tenían que repartir los Comités General y Comité Central, de tal forma que García Vidal pertenecía a estos dos últimos.

Control del entorno

La Guardia Civil se centra ahora en controlar los posibles intentos de reestructuración de la banda. Las fuentes consultadas explicaron que en ningún documento se ha dicho que los GRAPO abandonan la "lucha armada" y en su entorno se ha detectado la voluntad de "seguir". Sin embargo, los investigadores inciden en la dificultad que para ex presos o personas del entorno supondría volver a estructura los GRAPO.

La última edición del boletín del PCE(r)-GRAPO, publicada en abril pasado y correspondiente al número 68 de la revista Resistencia, a la que tuvo acceso Europa Press, los GRAPO apostaban por "continuar relanzando la resistencia en todos los terrenos, incluido el de la lucha armada revolucionaria".