Nomevés
El Nomevés es la planta más antigua de España y está a punto de extinguirse Real Jardín Botánico

Pablo Vargas Gómez es investigador científico del Real Jardín Botánico de Madrid, su principal línea de trabajo es sobre la diversidad, biogeografía y conservación de la sistemática molecular de plantas vasculares.

Su investigación sobre los fósiles vivientes forma parte del Proyecto Cero sobre Especies Amenazadas, que cuenta con el respaldo financiero de la Fundación General CSIC y Banco Santander. Está centrado en el estudio de las cinco plantas más amenazadas de la península ibérica, cinco fósiles vivientes con una sola especie y pocas poblaciones: Avellara fistulosa ('Chicoria hueca'), Castrilanthemum debeauxii  ('Margarita del castril), Gyrocaryum oppositifolium ('Nomevés'), Naufraga balearica ('Náufraga') y Pseudomisopates rivas-martinezii ('Falso dragoncillo'). El estudio no solo recoge las causas que las amenazan sino que pretende preservarlas evitando su extinción.

El equipo de investigación estaba formado por predoctorales y postdoctorales. La parte de divulgación se encargó de la realización de un cómic para presentar la investigación de manera más atractiva. En total cerca de una docena de personas de Granada, Mallorca y Reino Unido han estado implicadas.

¿De qué trata el Proyecto Cero? ¿Cuáles son los objetivos que persigue?
En España hay 7.000 especies de plantas con flores y no todas tienen ni la misma abundancia ni la misma importancia. Nosotros hemos ideado un método para priorizar qué plantas necesitan más protección y más urgente. De las 7.000 plantas, 1.000 tienen problemas y dentro de esas 1.000 hay 100 que tienen riesgo de extinguirse. Nosotros lo que hacemos son estudios científicos de las que están más urgentemente necesitadas, a las que hay que dar fondos y medios para que se protejan y se conserven.

¿Qué requisitos ha de cumplir una especie para ser considerada fósil viviente?
Son especies que tienen pocas poblaciones, por eso están en peligro. Las causas son lo que investigamos. Todas son plantas que se encuentran solo en España y Portugal y tienen muy pocas poblaciones. Son plantas que aparecieron a los largo de la evolución hace millones de años. Han sobrevivido a más cambios de todo tipo y todavía están entre nosotros. Si tenemos una planta que lleva millones de años, que forma un linaje único, ya no solo conservas la especie sino que también conservas el género porque ya es tan diferente que tiene características propias.

Madrid es la comunidad que más recursos tiene y es la peor en conservación con diferencia ¿Por qué esas plantas en concreto?  ¿Cuáles son las más amenazadas?
Hay cinco plantas que hemos considerado, de las cuáles cuatro han respondido positivamente a que sí que son fósiles vivientes que sería la categoría más alarmante. La número uno para proteger es el Nomevés que es como lo hemos bautizado. Le llamamos así porque pertenece a la familia de los 'Nomeolvides', y está a punto de extinguirse del todo. Es el más antiguo en la tierra y no está en ninguna lista de especies amenazadas, porque los políticos no quieren ponerlas ya que uno de los sitios donde está es en Madrid y en Madrid la lista de especies amenazadas es de los años 80. La Chicoria hueca la pondría la segunda porque depende de la mano del hombre. La tercera iría la Margarita de Castril que está amenazada porque hay mucho pastoreo en esa zona. La Náufraga es otra por la que no podemos hacer mucho porque depende del cambio climático. Y la última, el Falso dragoncillo. Este sería el orden de las especies más amenazadas de toda la flora de España.

¿Por qué no se actualiza la lista de especies amenazadas?
Porque le pones un freno a planes urbanísticos o a planes de carretera. Madrid es la peor comunidad de todas, es la que más recursos tiene y es la peor en conservación con diferencia. Hay intereses muy fuertes. Hay plantas amenazadas que, al no estar en la lista, no tienen consecuencia legal si se extinguen. Si yo voy a donde está la planta, la arranco y la extingo habré hecho algo amoral pero no ilegal. Por eso es importante que estemos en contacto con los gestores junto con la divulgación en la calle. Hay un hueco muy grande entre la investigación, que sí que hace que se sepan las cosas, y la divulgación, pero mucho mayor con los gestores.

¿Cómo se podría solucionar este problema?
Las administraciones deben tener interés. Hay comunidades de todo tipo. En Canarias saben que tienen un patrimonio natural enorme y se lo enseñan desde pequeños. Los gestores de Andalucía también funcionan muy bien. Y en el otro extremo Madrid no tiene rival. Nos reunimos con ellos hace años en el Jardín Botánico para actualizar la lista y nosotros empezamos con la ampliación pero al final dijeron que pensaban que la íbamos a reducir no a ampliar. Todo lo que trabajamos no sirvió para nada porque lo paralizaron. No tiene lógica.

No se puede consentir que desaparezcan especies por causas humanas¿Cuáles son las amenazas para la vida de estas especies?
El ser humano y la alteración de los medios ecológicos, el hábitat, sobre todo con plantas acuáticas. O por razones naturales porque pueden aparecer nuevas especies y pueden ir desapareciendo otras porque se extinguen. También debido al cambio climático.                                   

¿Qué medidas se pueden llevar a cabo para evitar su extinción?
Lo que hacemos es investigar cuáles son las causas y cómo aplicar diferentes estrategias de conservación. Si se extinguen de forma natural porque se iban a extinguir de todas formas, no nos preocupa tanto. Es parte de la biología. Lo que no se puede consentir es que desaparezcan por causas humanas.

¿Qué se puede hacer para paliar las causas humanas?
Hay causas humanas que son claras y que no se pueden abordar, como es el cambio climático. Por ejemplo, acabamos de reintroducir en Chilana una planta que vive en Doñana, que desapareció porque le secaron la laguna. En ese caso la intervención humana es directa.

¿Qué importancia le da España a la conservación de las especies?
Parecido a Portugal e Italia. Los países mediterráneos en general tenemos mucha biodiversidad pero poco interés por ella.

¿Estamos concienciados sobre la importancia de la preservación de estas especies?
Yo creo que la gente de ciudad bastante, y por eso digo que funciona el tema de poner que algo está amenazado. Hay que trabajar todavía mucho, pero parece que vamos mejorando. La gente se solidariza, no por su utilidad, sino porque hay que cuidar lo que es de nuestro patrimonio y puede desaparecer.