Explosión de Tianjin
Aspecto de la zona de Tianjin (norte de China), tras la explosión en una terminal de contenedores del puerto en 2015. EFE

La cifra de muertos por las explosiones que ocurrieron el miércoles en una terminal de contenedores del puerto de Tianjin, en el norte de China, ha aumentado a 114 tras el hallazgo de otros dos cadáveres. Unas 70 personas continúan desaparecidas, según las últimas cifras del gobierno municipal.

Por ahora sólo se ha identificado a 54 de los fallecidos, según afirmó el responsable de prensa de Tianjin, Gong Jiansheng, citado por la agencia oficial Xinhua.

Las pequeñas explosiones han dificultado las tareas de rescate El almacén, que se estima que guardaba cianuro de sodio, entre otros peligrosos químicos, continuaba el sábado en llamas y seguían produciéndose pequeñas explosiones dentro, lo que dificulta las tareas de rescate de un equipo militar de expertos en químicos que se adentró el sábado en el epicentro de las deflagraciones.

Los equipos de rescate dijeron el sábado por la noche que no se habían producido más muertes entre las 722 personas que continúan hospitalizadas (58 en estado crítico o grave), por lo que las cifras actuales de fallecidos se deben a nuevos cadáveres que fueron hallados en las últimas horas.

La causa de las explosiones no está confirmada

Aún no se ha confirmado oficialmente la causa de las potentes explosiones, que ocurrieron de forma casi simultánea el miércoles cerca de la medianoche, pero la hipótesis más contemplada es que se debieron al contacto de productos químicos con el agua que los bomberos utilizaron para apagar un fuego previamente declarado.

"Logramos controlar la expansión del fuego, pero los contenedores explotaron de repente unos quince minutos después de que empezáramos a disparar agua", dijo el sábado al diario Global Times Yang Kekai uno de los bomberos que acudieron a apagar el incendio, recuperándose en el hospital del impacto de las explosiones.

Se desconoce igualmente si la compañía Rui Hai International, propietaria de la terminal, tenía licencia para almacenar químicos tan peligrosos, entre denuncias de que tampoco cumplía la normativa que exige que lugares de este tipo se sitúen al menos a 1.000 metros de complejos residenciales.

Las autoridades del que es el mayor puerto de mercancías del norte de China aseguraron este lunes que las actividades portuarias han vuelto a la normalidad después de más de cuatro días de suspensión.

El puerto recibe el 40% de los vehículos importados por el país y también importantes cantidades de hierro, materia prima básica para la industria siderúrgica nacional, por lo que estos sectores se vieron especialmente afectados por la tragedia.

El mayor fabricante japonés de automóviles, Toyota Motor, anunció por ejemplo que detendrá hasta el 19 de agosto las operaciones de tres líneas de producción en China por los efectos de las explosiones.

Sospechas de opacidad

La revista económica Caijing publica por su parte este lunes que la persona que realmente controla la empresa propietaria de la terminal en la que se registraron las explosiones es el hijo de un ex alto cargo del Gobierno local.

Pese a que el titular oficial de Rui Hai International y los principales accionistas son dos personas llamadas Li Liang y Shu Zheng, con el 55 y 45% de las acciones, respectivamente, quien "controla realmente" la compañía es Dong Mengmeng. Así lo asegura la prestigiosa revista, que indica que Dong es el hijo del exdirector de la Oficina de Seguridad Pública del Puerto de Tianjin, donde se encuentra la terminal de depósitos.

Desde que ocurrió la tragedia se han revelado multitud de posibles violaciones de la seguridadLa vinculación entre la compañía y el gobierno que confirma Caijing aumenta las sospechas sobre la opacidad en la gestión de la catástrofe, sin que aún se haya revelado qué la provocó.

Desde que ocurrió la tragedia, se han revelado multitud de posibles violaciones de seguridad e incongruencias entre la información oficial y la publicada por otros medios.

Indignación entre los familiares

Mientras crece la indignación entre familiares de las víctimas, en particular de los bomberos (cuerpo especialmente golpeado por las explosiones, con 39 fallecidos y decenas de desaparecidos en sus filas), debido a la gestión del accidente, el Tribunal Supremo chino anunció este domingo una investigación sobre posibles negligencias.

El enfado entre los parientes de los afectados se disparó cuando las autoridades chinas confirmaron este domingo que centenares de toneladas de cianuro de sodio, especialmente tóxico y perjudicial para la salud humana, estaban almacenadas en la terminal en la que se produjeron las explosiones.