El obispo de Bilbao, Mario Iceta, ha denunciado "el modo tremendo, inhumano y bochornoso" en el que los estados de la Unión Europea "negocian cicateramente las cuotas de inmigrantes". Además, ha emplazado a que la respuesta al tema de la inmigración sea "de mayor calidad humana" y a adoptar una "política común decidida, generosa y magnánima".

El prelado ha destacado que "uno de los retos más importantes a los que se enfrenta Europa es la asimetría real entre los países que la integran". "Europa alberga países muy fuertes junto con otros que corren el riesgo de convertirse en fallidos. Valoro enormemente el 'experimento europeo', sobre todo por lo que encierra de más noble, pero soy consciente de los graves problemas y retos a los que se enfrenta", ha señalado.

En este sentido, ha apuntado que "la crisis ha puesto de manifiesto la profunda asimetría política y económica de una Europa que se esfuerza por contener a duras penas que reviente por sus costuras".

"Por ejemplo, estos días estamos asistiendo al modo tremendo, diría inhumano y bochornoso, en que el que los estados negocian cicateramente las cuotas de inmigrantes y refugiados que huyen de lugares de horror, hambre y guerra", ha manifestado.

A su juicio, estos hechos "hablan por sí mismos de algo que es elemental" y es que "no hay islas, el mundo es un todo y los problemas de inequidad y de miseria" se deben resolver "entre todos, haciéndonos verdaderamente cargo de los sufrimientos de los demás".

"ayudar y acoger"

En este sentido, ha emplazado a que la respuesta sea "de mayor calidad humana". "No se ve una decisión unánime de ayudar y acoger, de establecer una política común decidida, generosa, magnánima. Europa debe ser portadora eficaz de los valores básicos, como la justicia, la solidaridad y la igualdad universales, lo que requiere construir la globalidad de manera participativa, justa y solidaria", ha añadido.

De esta forma, considera que "las instituciones europeas tienen aún mucho que avanzar en políticas comunes de aspectos fundamentales sociales y humanos y no sólo económicos, que siendo importantes, no son los decisivos".

"Todos tenemos que aportar con responsabilidad. Es necesaria una Europa de las personas y los pueblos, con sólidos principios basados en la inalienable dignidad humana, con especial atención a los más vulnerables y necesitados", ha aseverado.

El obispo de Bilbao cree que "esa Europa no puede agotarse en sí misma, no puede ser un bunker defensivo, sino un actor convencido de 'un mundo global fraterno'". "Y eso vale, no sólo para la Europa institucional, sino para cada una de las personas que la componemos", ha concluido.

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