Jackson Pollock, Yellow Islands 1952
'Islas amarillas', una de las pinturas 'negras' de los últimos años de vida de Jackson Pollock © The Pollock-Krasner Foundation ARS, NY and DACS, London 2015

Cuando el pintor Jackson Pollock (1912-1956) murió prematuramente a los 44 años —conducía borracho y el coche se salió de la calzada— ya había sido presentado por algunos influyentes medios de comunicación como una luminaria.  En 1949 la revista Life le había dedicado un reportaje y el titular era: "¿Es este el mejor pintor vivo de los EE UU?".

Maestro de la abstracción por salpicaduras —estilo que abandonó sin dar demasiadas explicaciones en el momento de apogeo de la escuela y cuando sus cuadros se vendían por mucho dinero—, de carácter complicado y estado de ánimo sujeto a severos cambios de humor, solitario y enemigo de la ortodoxia —pintaba sobre el suelo para poder "estar dentro del cuadro" (los críticos llamaron al estilo action painting) y desechaba los pinceles para trabajar con instrumental de jardinería, cuchillos, varas, las manos, y con la pintura diluida con arena, vidrios rotos y otros materiales—, Pollock, a quien llamaban Jack el Salpicador, pintó mucho y muy deprisa para los pocos años que pasó en el mundo.

Gran fracaso

La Tate de Liverpool muestra la primera exposición en más de tres décadas dedicada al artista. Las piezas que se exhiben en Blind Spots (Puntos ciegos) son de entre 1951 y 1953 y no han recibido demasiada atención. Dado que dejó de pintar en 1955, hablamos de la fase final de la obra de Pollock, cuando se consagró a las que se conocen como salpicaduras negras.

Recibidas con tajante frialdad por los mismos que alabaron el multicolorido trabajo anterior Las había mostrado por primera vez en público en 1951 en una galería de Nueva York y fueron recibidas con tajante frialdad por los mismos que alabaron el multicolorido trabajo anterior del artista, que no vendió ninguno de los lienzos. Los cuadros fueron un gran fracaso comercial.

'Ilimitado potencial'

Las pinturas que muestra la sucursal de la Tate en Liverpool hasta el 18 de octubre son, ahora puede ser establecido el contexto, los primeros abstractos monocromáticos pintados en los EE UU. En 1965 el influyente historiador de arte Michael Fried resaltó la novedad otra vez heterodoxa Pollock y comentó que los vertidos negros, como también son conocidos, lo situaron "al borde de un tipo de pintura totalmente nueva y diferente, de prácticamente ilimitado potencial".

De gran intensidad cinética y sin ninguna concesión al colorismo decorativo Se trata de obras de esmalte negro y óleo de gran intensidad cinética y sin ninguna concesión al colorismo decorativo de la etapa más aplaudida por el gusto colectivo: parecen explosiones desesperadas y en ocasiones es posible entrever el alma del artista en los trazos arrojados, salpicados y extendidos sobre las telas, que por primera vez en la trayectoria de Pollock representan, aunque de modo abstracto, caras y formas humanas, un contenido por el jamás se había interesado.

Los cuadros se presentan junto a obras y grabados de la misma época, que se consideran como su producción más importante como dibujante. También se expone una serie de esculturas prácticamente desconocidas y muy rara vez exhibidas. Blind Spots se completa con una pequeña selección de obras míticas de entre 1947 y 1950, cuando la pintura de goteo estaba en su mejor momento, entre ellas Summertime: Number 9A (1948) y  Tiger (1949).