El registro de testamentos vitales crece pero todavía es minoritario

  • El año pasado, se registraron 5.739 documentos de voluntades anticipadas, lo que equivale a un aumento del 10,26% respecto a 2013.
  • Cataluña es la comunidad con más testamentos vitales pero solo lo han inscrito el 0,75% de la población; y la mitad desconoce su existencia.
  • En situaciones críticas, "la familia está angustiada y el DVA les descarga de la presión de decidir y ayuda a los médicos", explican los expertos.
Un documento de voluntades anticipadas en el que el paciente expone cuál es la atención médica que quiere recibir al final de su vida.
Un documento de voluntades anticipadas en el que el paciente expone cuál es la atención médica que quiere recibir al final de su vida.
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Cada vez hay más catalanes que optan por dejar por escrito la atención médica que quieren recibir al final de la vida. El año pasado, se registraron 5.739 documentos de voluntades anticipadas (DVA), popularmente conocidos como testamentos vitales, una cifra similar a la que se registra desde 2007 y que supone un aumento del 10,26% respecto a 2013. En los primeros seis meses del año, ya se habían registrado 3.699.

Pese al constante incremento, todavía son muy pocos los catalanes que tienen un DVA y solo representan al 0,75%. Es menos que lo recogido por la Encuesta de Salud Pública de Cataluña, que elevaba el porcentaje hasta el 1,93%. En este sentido, el secretario de la asociación Derecho a Morir Dignamente, Gustavo Subirats, cree que hay gente que no lo tiene inscrito, y atribuye parte del bajo porcentaje al desconocimiento. El 55,6% de los catalanes no ha oído hablar del DVA, según la citada encuesta.

Otro factor es la dejadez, al "ya lo haré", agrega. El mismo estudio sostiene que los jóvenes, las personas con estudios y las que tienen buena salud consideran el DVA más útil que el conjunto de los ciudadanos. No obstante, "no es fácil para una persona sana o que se encuentre en el estadio más temprano de una enfermedad grave" reflexionar sobre la muerte, apunta el directorgeneral de Ordenación y Recursos Sanitarios, Josep Maria Busquets.

Sin embargo, "cada día vivimos más y aumentan las enfermedades que conllevan un deterioro cognitivo y llega un momento en que no se pueden tomar decisiones", recuerda. En estas situaciones y en casos críticos (como accidentes graves o cáncer terminal), "la familia está angustiada y el DVA les descarga de la presión de decidir y ayuda a los médicos", explica. Además, "en algunos casos los familiares pueden estar divididos", agrega Subirats.

Por eso, ambos defienden dejar por escrito qué tratamiento se quiere recibir y designar uno o dos representantes para que velen por su cumplimiento y decidan en caso de duda. Además, "ayuda a reflexionar sobre la vida. Solo por eso, vale la pena hacerlo", asegura Busquets.

Comunidad pionera

Cataluña se convirtió hace quince años en la primera comunidad autónoma que aprobó una ley sobre los derechos de información concernientes a la salud y a la autonomía del paciente. Desde entonces es la comunidad autónoma con más testamentos vitales de España y la que tiene una mayor tasa por cada 10.000 habitantes.

De hecho, un tercio (31,15%) de los DVA inscritos en el Registro Nacional de Instrucciones Previas son de personas que viven en Cataluña. Le siguen Andalucía, con 27.407; la Comunidad Valenciana, con 17.478; la de Madrid, con 16.363, y el País Basco, con 13.975. Si se tiene en cuenta el número de documentos por cada mil habitantes, Cataluña también es líder con 7,47, seguida por el País Basco (6,38) y La Rioja (5,56).

Barcelona es la provincia con una mayor tasa de DVA: hay 83 por cada 10.000 habitantes. Le sigue Girona, con 74, y Tarragona, con 68. Lleida se sitúa lejos con solo 51. La capital catalana también es la población de más de 40.000 residentes con una mayor tasa (12,83 por cada 1.000 habitantes), seguida de cerca por Manresa (12,32), Vic (9,58), Girona (8,88) y Esplugues de Llobregat (8,76).

Mujeres y mayores

En cuanto al perfil de las personas que realizan un DVA se sabe más bien poco pues solo consta la fecha de nacimiento, su sexo, su lugar de residencia y su nacionalidad. Según los datos recogidos por la Consejería de Salud, el 65,4% de las mujeres y el 62,81% tienen más de 60 años han elaborado su DVA. Sin embargo, Busquets destaca que un tercio de los otorgantes tenga menos de 60 años.

Entre estos últimos, no hay diferencias significativas en cuanto a la proporción de hombres y mujeres, pero sí las hay entre los mayores de 70 años. A partir de esta edad, hay muchas más mujeres que hombres porque ellas viven más. Así, en conjunto, el 64% de los DVA son de mujeres.

La mayoría se formalizan delante de un notario (56%), aunque también puede hacerse ante tres testigos. El conocimiento de los DVA es superior entre las personas con estudios medios (46%) y superiores (58,8%) y con un buen estado de salud (más del 44,2%)

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