Los 'pin-up' gais que pintó hace 70 años el extravagante artista homoerótico George Quaintance

  • El estrafalario y polifacético artista estadounidense George Quaintance (1902-1957) publicó en los años 40 y 50 centenares de dibujos de chicos semidesnudos.
  • Siempre al borde de lo permitido por entonces, nunca mostraba los genitales de sus modelos, 'latin lovers' que posaban como vaqueros, toreros, marineros...
  • Una exposición recopila las ilustraciones más atrevidas y conocidas de un artista que murió prematuramente y hoy es considerado un pionero.
Óleo de George Quaintance pintado en 1956, cuando la difusión de imágenes homosexuales era delito en los EE UU
Óleo de George Quaintance pintado en 1956, cuando la difusión de imágenes homosexuales era delito en los EE UU
© George Quaintance - Courtesy Taschen - EroticArtCollection.com

El artista estadounidense George Quaintance (1902-1957) no vivió lo suficiente —murió de un fulminante ataque al corazón poco después de cumplir los 55 años— para disfrutar de la categoría de mito y pionero. En las décadas de los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, cuando la representación gráfica de la homosexualidad era un tabú sociocultural y comportaba un serio peligro para los creadores al estar perseguida como delito, sus ilustraciones de latin lovers, casi siempre comercializadas con discreción y cautela, eran el ideal de la belleza gay.

La exposición The Flamboyant Life and Forbidden Art of George Quaintance (La vida extravagante y al arte prohibido de George Quaintance) es la primera muestra con talante de retrospectiva de los dibujos de una figura que ha agrandado su calado con el tiempo al ser considerado un pionero de la visibilidad de la cultura gay y la homosexualidad. La muestra está en cartel en la Taschen Gallery de Los Ángeles (EE UU) hasta el 31 de agosto.

Dentro del armario

Nacido en un pueblo rural del estado de Virginia, Quaintance estudió arte en Nueva York y desarrolló una vida agitada y polifacética: fue bailarín clásico y de vodevil, peluquero y decorador teatral. A pesar de ser homosexual y tener parejas masculinas desde la adolescencia, se mantuvo dentro del armario durante toda su vida e incluso llegó a casarse con una mujer. Tenía miedo de las severas consecuencias de la discriminación y la injusticia de género en la primera mitad de siglo, una presión que conducía de manera inevitable a la criminalización de la vida homosexual.

Desde 1934 comenzó a pintar, inspirado sobre todo por el amor de su vida, el joven de Puerto Rico Victor Manuel García, y colocar sus picantes ilustraciones en las revistas homoeróticas que circulaban con discreción escudándose en difundir los beneficios del ejercicio físico para mostrar en fotografías y dibujos a hombres en diferentes grados de desnudez. Una de ellas era Physique Pictorial, editada por el fotógrafo Bob Mizer, otro de los primeros gais en dedicarse a la difusión de material homoerótico.

Genitales convenientemente ocultos

Los chicos de Quaintance siguen el patrón de las pin-ups femeninas, inocentes, pícaras y dibujadas para estimular la imaginación. En el caso de los sementales —así se les llamaba— del artista gay, los chicos son altos, de piernas largas, piel muy bronceada, musculados y casi siempre morenos —al artista le gustaban los latinos antes que los sajones—. Nunca muestran los genitales, siempre convenientemente tapados por toallas, espuma de jabón, apretadísimos jeans o convenientes escorzos, pero sí abundante piel, las nalgas y los torsos.

El éxito de las ilustraciones y la tolerancia que avanzó tras la II Guerra Mundial, impulsaron a Quaintance, con su novio García como socio y colaborador, a montar un estudio en Phoenix (Arizona). Le llamaron Rancho Siesta y ampliaron la gama del negocio a la fotografía. Desde este cuartel general, cercano a la Costa Oeste, donde la comunidad gay empezaba a asomar socialmente, trabajaron si descanso creando un cuerpo de trabajo de centenares de piezas.

Ranchos vaqueros, saunas, cascadas...

Las escenas, con un marcado componente kitsch, muestran a grupos de jóvenes en escenarios de ranchos vaqueros, saunas, cascadas naturales en las que se refrescan, escenas de desierto y frontera... El exotismo asoma en la figura de un torero mostrando los trofeos tras una buena faenael modelo es otro de sus amantes latinos, Ángel Ávila— y algun atisbo de clasicismo épico.

Tras la muerte del artista, que dejó acabados 60 grandes óleos sobre tela —parte de ellos forman la exposición de Los Ángeles—, Mizer lo definió como "tan perfeccionista que no tuvo el éxito comercial que merecía". El compañero de aventuras de Quaintance en los años del despertar del arte homoerótico, añadió que su amigo era un workaholic dispuesto a tomar todas las anfetaminas necesarias para no dormir si con ello lograba terminar una obra.

Desde Taschen, que tiene en su catálogo el libro Quaintance, donde aparece la obra integral del pionero, dicen que estamos ante el primer artista que se atrevió a pintar "un mundo de fantasía masculina poblado por dioses griegos, amantes latinos, vaqueros lujuriosos y musculosos peones". Pese al tiempo transcurrido, las pinturas "conservan su encanto seductor".

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