Un nuevo despacho jurídico ha arrancado en Valencia para asesorar profesionalmente a parejas sobre la gestación o maternidad subrogada —también conocido como vientre de alquiler— y las alternativas que existen para legalizar la situación en España. Apuesta por Ucrania para realizar este proceso —a través de la fecundación in vitro— que se puede prolongar unos dos años y el coste oscila entre los 40.000 y los 60.000 euros, dependiendo de diferentes factores.

Así lo ha explicado en declaraciones a Europa Press Julián Cuesta, uno de los creadores de Generación Deseada que conoce este proceso "denso y complicado" y que supone, según ha comentado, "una alternativa legal para el reconocimiento y la filiación en España".

Cuesta ha recordado que en España, los contratos suscritos para engendrar un hijo por maternidad subrogada no son válidos, pero sí en otros países como Estados Unidos, Ucrania, Rusa, Georgia, Kazajistán, México y Grecia.

En concreto, este despacho de abogados —existen entidades similares en Madrid y Barcelona— trabaja por el momento con Ucrania, país en el que está "perfectamente regulado" este proceso, cuyo coste es "mucho más accesible" que en otras zonas —en EEUU puede llegar a alcanzar los 150.000 euros—, según ha comentado. Así, se ciñen a clínicas de Kiev, puesto que aquí se encuentran los centros de fertilidad "más prestigiosos" del país.

Para iniciar un proceso de gestación subrogada en Ucrania, se deben cumplir unos requisitos, como el hecho de que se trate de un matrimonio heterosexual; que el marido aporte su material genético; y que exista una razón médica documentada que demuestre que la mujer no tiene posibilidad de gestar su embarazo, o que éste pueda poner en peligro su salud o la del bebé.

Se trata de efectuar una fecundación in vitro con una madre seleccionada, a la que se le transferirá el embrión resultante del esperma del padre y el óvulo de la madre o de una donante. Habitualmente la gestante no aporta sus propios óvulos con el objetivo de no establecer ninguna relación genética con su bebé.

Durante el proceso, requerirá que los padres viajen hasta Ucrania al menos dos veces, dependiendo básicamente de la cantidad de intentos que se necesiten para lograr el embarazo. Así mismo, cuando los padres viajen a buscar a su bebé, deberán estar allí aproximadamente cuatro semanas, que será el tiempo necesario para formalizar todos los documentos legales ante las autoridades ucranianas y españolas.

Tramites legales

Cuesta ha explicado que para alcanzar el éxito en este proceso, se debe contar con el material genético del padre. Seguidamente, la madre gestante, cuando dé a luz, firmará una renuncia formal al bebé con carácter notarial.

El siguiente paso será que la madre solicite en los juzgados la adopción del bebé de su marido, aportando la renuncia de la madre y una constancia emitida por un laboratorio acerca de la vinculación genética con el padre. Este procedimiento suele ser bastante rápido y supone "una situación alternativa a la adopción normal".

Tras obtener la adopción, se acude al registro y se modifican los aspectos de filiación, "con lo que el tema legal estaría ya resuelto", ha apostillado Cuesta. "La única cuestión a tener en cuenta —ha añadido— es que la legislación del país donde se efectúa el vientre de alquiler, tenga reconocido que lo puedan hacer extranjeros".

Cuesta ha afirmado que los gastos de este proceso podrían oscilar entre los 40.000 y los 60.000 euros, dependiendo de una serie de variantes como el número de intentos de la fecundación o los viajes que se tengan que hacer a Ucrania.

En este presupuesto estaría incluido el asesoramiento que se presta desde el despacho de abogados, que inició su andadura a primeros de este año, y que consiste en apoyar y asesorar al cliente en relación con las elecciones que debe realizar y los contratos que tiene que establecer; guiarle hacia una clínica especializada en reproducción asistida; en encontrar el seguro médico más adecuado a sus circunstancias y necesidades; y en los viajes a Ucrania, entre otros asuntos.

"Este tema —ha apuntado Cuesta— ha dejado de ser una cosa rarísima para ser una cuestión que entra dentro de las posibilidades médicas. Solo hay que tener en cuenta algunas premisas como elegir bien el centro médico al que se acude para hacer el implante en la gestante; que el proceso de legalización en España se siga con normalidad sabiendo las actuales circunstancias; y no olvidar que a día de hoy en España no se admiten los documentos de filiación de padre y madre españoles basados en contratos de subrogación".

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