Alemania se está planteando no deportar a Reem, la niña palestina que se ha hecho mundialmente famosa después de que esta semana, rompiera a llorar delante de la canciller alemana, Angela Merkel, tras oir de la boca de la mandataria que muy probablemente sería expulsada de Alemania.

Ha sido Aydan Ozoguz, ministra de Igualdad, aseguró al diario Der Spiegel que "no sé las circunstancias personales de la niña, pero habla perfecto alemán y al parecer ha vivido durante algún tiempo aquí. Justamente por estas circunstancias acabamos de cambiar la legislación. Cada caso es diferente y debe ser examinado, pero muy frecuentemente hemos sido capaces de encontrar una solución".

Merkel ha recibido muchas críticas en Alemania por su frialdad y falta de empatía con la niña, que junto a otros escolares participaba en un programa de televisión. La alumna comenzó su intervención sonriente y explicó en un perfecto alemán —que más tarde elogió la canciller— su fácil integración en la escuela desde que llegó hace cuatro años desde un campo de refugiados del Líbano. Pero la historia que quería narrar era la de su familia, que sigue a la espera de que la administración resuelva su solicitud de asilo, lo que impide que el padre tenga un trabajo regular o que ella pueda plantearse su futuro a medio plazo.

Merkel reconoció la lentitud en el estudio de las solicitudes y admitió que no se puede tardar cuatro años en dar una respuesta, pero subrayó que el Líbano no es un país en guerra civil y dejó claro que abrir la puerta a todos los palestinos que viven en los campos de refugiados generaría un efecto llamada para miles de personas. "Alemania no puede acoger a todas las personas procedentes de esos campos y algunos tendrán que regresar", dijo Merkel, ante lo cual la adolescente comenzó a llorar desconsoladamente.