Pero Ecuador, que posee el archipiélago, muy pronto tendrá que tomar acciones en contra de la visita de extranjeros, tras descubrir que los turistas con cámaras son tan peligrosos como aquellos que llegaron con sables.

El presidente Rafael Correa, un izquierdista que se enorgullece de poner los principios antes que las ganancias, está evaluando la posibilidad de limitar los permisos para visitar las islas volcánicas, hogar de pequeños pingüinos, iguanas marinas y tortugas gigantescas.

Víctor Carrión, subdirector del Parque Nacional de Galápagos, fue un paso más allá al decir que Ecuador debería reconsiderar su política hacia las islas, cuyas aves inspiraron al naturalista británico Charles Darwin en la elaboración de su teoría de la evolución.

'Tenemos que revisar nuestro modelo turístico y tratar de tener menos turistas y más recursos del turismo', dijo. 'No se ha puesto un límite en número de turistas pero creo que tal vez se debería de hacer'.

Cuando el Beagle llegó a las Galápagos en septiembre de 1835, Darwin encontró un 'pequeño mundo en sí mismo' casi virgen. Ahora, cuatro vuelos atestados de turistas aterrizan en el archipiélago todos los días. El número anual de viajeros se ha duplicado en los últimos cinco años, llegando a 145.000 y crece a un ritmo de casi un 12 por ciento cada año.

Cibercafés, lujosos hoteles y restaurantes inundan el puerto principal, Ayora, donde decenas de turistas en bañador se mezclan con bobos de patas azules e iguanas grises, agarradas a las rocas que sobresalen de las aguas turquesas.

Camionetas llenas de visitantes recorren las carreteras que también son atravesadas por brillantes cangrejos rojos.

A principios de mes, Naciones Unidas indicó que Ecuador debería intensificar sus esfuerzos para proteger las islas de la creciente actividad turística y la inmigración. El mes próximo se decidirá si el archipiélago del océano Pacífico se encuentra oficialmente 'en peligro'.

Las islas Galápagos, situadas a 1.000 kilómetros de las costas de Ecuador, son la principal atracción turística del país y su cuarta fuente más grande ingresos después del petróleo, la banana y la pesca. El año pasado, la actividad turística dejó ganancias por 486 millones de dólares (361 millones de euros) .

/Por Alonso Soto/.*.