Las fotos subjetivas del holandés Otto Snoek sobre la decandencia comunista en Ucrania

  • 'Nostalgia, Ucrania 1989-1992' muestra la caída de la URSS y los primeros años de independencia a través de la mirada '200% subjetiva' del reportero holandés.
  • Retrató el ambiente caótico del país en seis viajes y valiéndose solo de material fotográfico fabricado en la URSS que revelaba en tiendas locales.
  • La colección bascula entre el humor negro, la incertidumbre, el progresivo desencanto con el capitalismo y los 'sueños febriles'.
Un hombre trastabilla por una calle de Ucrania en esta foto de Otto Snoek tomada en el periodo entre 1989 y 1992
Un hombre trastabilla por una calle de Ucrania en esta foto de Otto Snoek tomada en el periodo entre 1989 y 1992
Courtesy Huis Marseille © Otto Snoek

Imágenes manchadas donde las personas son como bultos indecisos: las piernas de un hombre asoman, colgadas en el aire, bajo la capota del motor de un vehículo averiado; alguien, seguramente borracho hasta la inconsciencia, duerme allí donde ha caído, en medio de una acera incierta; un anciano al que vemos de espaldas avanzando por una calle mellada por el descuido, parece dar un paso de baile o tal vez estar a punto de desplomarse; un lote de bobinas de papel emergen de la trasera de un camión ante la indiferencia de un grupo de gente; una doctora examina a un niño bajo un retrato de Lenin; un hombre en un escenario se ha orinado por encima...

Ninguna de las imágenes tiene el mínimo acabado técnico que consideraríamos aceptable de ponernos exquisitos: están sucias, el contraste es bajísimo, el color no tiene matices... El fotógrafo, el holandés Otto Snoek (1966), buscaba esa imperfección. Mascaba polvo en el ambiente de las ciudades ucranianas que estaba visitando, lugares como Járkov, Lugansk y Donbass, donde llegó como invitado por un amigo en 1989, justo cuando entraba en la recta final el derrumbe de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), el sistema comunista de 15 estados y un sólo partido político.

Recesión incontrolable

Todavía un aficionado pero convencido de que deseaba dedicarse a la fotografía, el veinteañero nacido en Róterdam había conocido a un colega ucraniano que vivía en Járkov, la segunda ciudad en importancia de la entonces república federada en el bloque soviético. Entre 1989 y 1992 fue a visitarlo media docena de veces. Le tocó asistir a los últimos meses de la URSS, a la independencia de Ucrania en 1990, a las primeras elecciones democráticas al año siguiente y al comienzo de una recesión incontrolable que hizo perder al país el 60% del PIB entre 1991 y 1999.

Fascinado por lo que tenía ante los ojos, la mezcolanza, difícil de discernir, entre caos y esperanza, Snoek se dedicó a hacer fotos. No pretendía documentar con realismo periodístico lo que sucedía, sino construir una visión "al 200 por ciento subjetiva" de los lugares, el momento y las personas. Para adaptarse y ser fiel a la situación decidió emplear solamente equipo fotográfico fabricado en la URSS y revelar los carretes en los pocos laboratorios locales que iba encontrando.

Los lugares de la guerra civil de la cuenca del Donéts

La colección, titulada Nostalgia, Oekraïne 1989–1992(Nostalgia, Ucrania 1989-1992), se exhibe por primera vez en el Museo de Fotografía Huis Marseille de Ámsterdam hasta el 6 de septiembre. Snoek ha considerado necesario mostrar ahora las fotos porque las zonas de este de Ucrania que visitó y retrató hace un cuarto de siglo pertenecen a la cuenca del Donéts, donde el separatismo prorruso ha derivado en una guerra civil desde 2014, y le parece pertinente mostrar lo que vio allí cuando la república consiguió desligarse de la órbita soviética.

La opción de Snoek fue el desprendimiento, dedicarse "simplemente a observar" lo que encontraba en su camino. La colección se convierte así en un alegato sobre "la indiferencia de un mundo de alambres, desorden, pequeñas libertades y ofertas de poca monta", sostiene la crítica de arte Sandra Smets en unas declaraciones distribuidas por el museo holandés.

'Ventanas a un territorio desaparecido'

El fotógrafo se alegra de haber elegido trabajar con materiales y películas fabricados en la URSS y haber acudido a laboratorios locales para revelar, sobre todo a uno de Járkov que cerró poco después de 1992. El gris lavado de las imágenes en blanco y el turbio color de las diapositivas son así "'ventanas hacia un territorio desaparecido".

Según Smets las fotos de Snoek muestras "un mundo escamoso y metálico, una tierra, grande, amplia y desordenada" mediante imágenes "tan sombrías como los sueños febriles" que ayudan "amoblar sucintamente la existencia estoica bajo un régimen que estaba cambiando radicalmente".

Snoek, concluye, "estaba allí exactamente en el momento en que las grandes ideologías colapsaron" y sus imágenes ásperas e imperfectas "documentan el vacío de un breve período de tiempo entre la caída del comunismo y el desencanto del capitalismo, un punto de inflexión en la historia del mundo".

Mostrar comentarios

Códigos Descuento