Colas en un banco
Ciudadanos atenienses aguardan una cola ante un cajero del Banco Nacional de Grecia. GTRES

Grecia se enfrenta a este domingo a un referéndum fundamental para su futuro. 10,8 millones de griegos tienen que aceptar o rechazar la propuesta de los acreedores para el país, en una consulta con final incierto y marcada por el corralito de la última semana. 20minutos ha hablado con dos jóvenes griegas, una de la capital y otra de provincias, para conocer de primera mano sus opiniones ante la cita.

Georgia Akrivou, de 26 años, tiene un grado en Matemáticas y busca trabajo en Grecia. Es de Argalasti, un pequeño pueblo situado al este del país. Para Georgia, el sentimiento general de los griegos es más de preocupación y cabreo que de temor: "La desesperación apareció mucho tiempo antes del control de capitales. El espíritu es 'no tengo nada que perder', muy común entre muchas personas, especialmente los jóvenes (incluso si Grecia deja el euro). No tenemos trabajos que perder ni dinero que sacar de los cajeros, así que intentamos llevarlo y esperamos ver un cambio", asegura a 20minutos.

Aquellos pocos ciudadanos que tienen miedo, asegura Georgia, "son en su  mayor parte personas mayores o aquellos que se fían de la televisión o de periódicos concretos. La propaganda de los medios griegos trabaja duro para difundir el miedo, pero creo que no es suficiente para asustar a la mayoría y convencerles para que voten 'sí'", sostiene.

La austeridad que los europeos nos han impuesto no funciona y no es la solución a la crisis griega, así que no deberíamos seguir ejecutando sus órdenes

Sobre la situación en los bancos y cajeros automáticos, Georgia destaca que la situación de pánico y de largas esperas en colas se vivió especialmente los primeros días, pero en estas últimas jornadas "solo se ven filas de jubilados esperando para cobrar sus pensiones".

Precisamente entre los jubilados, que sólo pueden cobrar 120 euros al día de la pensión que les toca, hay disparidad de actitudes: "Los hay que se quejan por esta incomodidad y por no recibir la totalidad de lo que les corresponde, mientras otros esperan pacientemente", describe Georgia. "Es triste ver esas colas, pero es una imagen familiar ver a personas mayores haciendo colas en otros muchos casos. Por lo general, los pensionistas en Grecia no han sido favorecidos por los anteriores gobiernos", agrega.

En los supermercados no se ha notado la ausencia importante de productos, asegura esta joven griega, aunque añade que estos días "están muy ajetreados". Y añade: "Por lo que sé lo mismo ocurre en las farmacias".

En cuanto a lo que votará en el referéndum este domingo, Georgia lo tiene claro: "Votaré no. La austeridad que los europeos nos han impuesto no funciona y no es la solución a la crisis griega, así que no deberíamos seguir ejecutando sus órdenes. Grecia necesita desarrollo y la manera en que cada gobierno eligió gobernar provocó el resultado contrario. Ahora los griegos tenemos la oportunidad de hablar por primera vez para nosotros y creo que el 'no' es la respuesta lógica".

Sobre los resultados, "no estoy segura de que si gana el 'no' pueda traer grandes cambios. Probablemente Grecia estará en una posición mejor para las negociaciones y firmará un nuevo acuerdo con medidas menos severas", concluye Georgia.

"A nadie le gusta el 'sí'"

Marilena Vasilakakou, filóloga y residente en Atenas, está también "impaciente" porque llegue el domingo. "Iré a votar temprano y luego me quedaré un rato en la calle hablando con la gente", afirma. Y es que en Grecia no se habla de otra cosa: "Todo el mundo habla de lo mismo". Uno de los puntos donde más se discute el tema es en las colas de los cajeros. "Es la nueva forma de conocer gente en Grecia", dice Marilena medio en broma, medio en serio.

Precisamente, el debate entre la ciudadanía se está llevando de una manera totalmente "pacífica". Marilena asegura que no hay confrontación entre partidarios del 'sí' y del 'no'. Sobre ambas posturas, esta ateniense cree que "a nadie le gusta el 'sí', el motivo del voto al 'sí' es el miedo al 'no'". Opina que todos los votantes del 'no' están seguros de su voto, mientras que los del 'sí' dudan: "Hay gente aterrorizada".

No es su caso. Ella va a votar 'no' porque, en el fondo, "me da igual si salimos de la Eurozona. Estoy harta de que nos pisoteen. Prefiero estar un año sin comer a estar en esta situación más tiempo. Ahora se está hablando mucho en Grecia de que hay gente que cree que con 60 euros al día se pasa hambre, pero con 300 euros al mes estaremos en una reunión de poderosos. Esos necesitan un psiquiatra y un matemático".

Cree que la situación actual, tras el corralito, no es tan dramática. "Nadie tiene 1.800 euros para sacarlos en un mes". No hay desabastecimiento en los supermercados. "Acabo de venir de uno —asegura— y había más empleados que clientes. Y reponían los productos inmediantamente", dice Marilena.

Esta joven explica, en perfecto castellano, que los ciudadnos están intentando estar "bien informados". "Buscamos muchas fuentes, porque todo el mundo habla de este tema", dice.