Las fuerzas italianas se hacen con la flota de Seat
La casa automovilística Seat suministrará durante los próximos tres años hasta 4.000 vehículos a las fuerzas del orden italianas. EFE

La casa automovilística española Seat suministrará durante los próximos tres años hasta 4.000 vehículos del modelo León a las fuerzas del orden italianas, en concreto a la Policía y a los Carabineros (policía militarizada), informó este viernes la marca.

En un comunicado se subraya que el acuerdo prevé la adquisición de hasta 4.000 unidades del modelo León durante el próximo trienio y, por el momento, la casa de Martorell (Barcelona) ya ha recibido 925 pedidos, 475 por parte de la Policía italiana y 450 de los Carabineros.

Los primeros 206 vehículos se han comenzado a entregar este viernes en la ciudad septentrional de Verona. En el comunicado de Seat se señala que esta es "la primera vez que ambos cuerpos de seguridad italianos han adjudicado un contrato a la misma marca y al mismo modelo".

Los principales factores que han llevado a esta decisión son unos reducidos niveles de consumo y emisiones

"Los principales factores que han llevado a esta decisión son unos reducidos niveles de consumo y emisiones, además de la alta calidad y el excelente coste total de uso", alega la marca española.

El vehículo destinado a la policía italiana es el León cinco puertas equipado con el deportivo motor 2.0 TDI de 150 CV (110 kW), puesto que necesita mucha potencia de tracción y un elevado par motor porque su frontal está blindado para protegerse de disparos.

Se fabrica en la planta de Seat en la localidad catalana de Martorell y posteriormente se envían a Chivasso (Piamonte, norte de Italia), donde reciben adaptaciones específicas en las instalaciones de la empresa Nuova Carrozzeria Torinese (NCT).

Esta compañía, dedicada a transformar la mayoría de la flota italiana de coches policiales desde 2003, cuenta con el apoyo de expertos de Seat y del Grupo Volkswagen en Italia para este proceso.

El equipamiento del vehículo también incluye neumáticos especiales con reglajes de suspensión adaptados a las necesidades policiales. Los vehículos se completan con, entre otros elementos, luces de alarma y advertencia, un equipo de radio y comunicaciones y soluciones para el transporte de armas.

El asiento trasero se presenta como una celda de detención y los agentes de policía se sientan delante, con el habitáculo dividido en dos por una mampara de seguridad. La operación supondrá un desembolso para las fuerzas del orden italianas de 184 millones de euros, informa el rotativo Il Sole 24 Ore.

Es casi una tradición que la policía y los carabineros empleen para sus patrullas vehículos de fabricación italiana por lo que esta adquisición ha suscitado cierta controversia en el sector del motor transalpino.