Los grupos ecologistas Amigos de la Tierra Aragón, Ansar, Ecologistas en Acción, SEO BirdLife y VoluntaRíos Aragón han exigido la paralización urgente de la extracción de gravas del escarpe de Alfocea y han solicitado responsabilidades políticas y técnicas por incumplimiento de las normativas existentes.

La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) está reforzando y reparando la mota de la margen izquierda del Ebro a la altura del barrio de Monzalbarba y Alfocea, dañada tras la última crecida y el material para la realización de dicha obra "lo está obteniendo del escarpe de yesos del barrio situado junto al barranco de Lecheros, espacio frágil, que tal como contempla en el Plan General de Ordenación Urbana, en el Plan Especial del Galacho de Juslibol y en la normativa existente de explotación de graveras, "debe contar con los permisos y evaluaciones de impacto correspondientes".

Sin embargo dicha extracción "no cuenta con ninguno de los permisos requeridos, generando un daño irreparable, no solo por su gran impacto paisajístico", al encontrarse frente al casco urbano de la localidad y afectar al emblemático barranco de Los Lecheros y al entorno del Galacho de Juslibol, sino que se trata de un "espacio de yesos, frágil", han explicado en una nota de prensa.

Dicha extracción de gravas ha destruido la vegetación gipsófila y ha ocasionado desprendimientos al cauce del barranco, además de ocasionar un talud de fuerte pendiente con grave riesgo de erosión al alterar drásticamente el relieve natural, han detallado.

Las entidades ecologistas han requerido a la CHE, al Gobierno de Aragón y al Ayuntamiento de Zaragoza, conocer quién y qué tipo de autorización se ha dado para llevar abrir esa gravera, que lleva a cabo la maquinaria de la empresa de áridos Carmelo Lobera, pero han lamentado que "no se ha obtenido respuesta alguna".

En los últimos tiempos, el escarpe del Ebro entre Juslibol y Alfocea ha sufrido graves atentados, incumpliéndose la protección municipal existente, como la intervención de hace año y medio en el escarpe del Galacho de Juslibol, realizado también por la misma empresa de Carmelo Lobera "sin contar con los informes previos de la Agencia de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Ayuntamiento, y el circuito clandestino de ciclos, abierto en Alfocea", ambos casos todavía están pendientes de restauración y denunciados por las asociaciones ecologistas, han recordado.

Tras esta exposición han reclamado la paralización "inmediata" de la gravera de Alfocea y la restitución de los daños causados, la investigación del procedimiento seguido para el encargo de la obra y la demanda de responsabilidades a los políticos y técnicos, que "han consentido semejante despropósito durante tres meses".

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