Un grupo de investigación del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla (US) lleva más de dos décadas estudiando la biodiversidad microbiana de ambientes hipersalinos. En este tiempo han descubierto multitud de especies hasta el momento desconocidas y han exportado sus conocimientos fuera de España: así, han estudiado los microorganismos presentes en lagunas saladas de Irán y también en pequeñas salinas y lagos de Mongolia Interior (China).

Determinar qué microorganismos están presentes en ambientes salinos no es una tarea fácil. En la actualidad se calcula que sólo se pueden aislar en el laboratorio entre el 1 y el 10 por ciento de los organismos presentes en ambientes naturales.

Para avanzar en el conocimiento de la biodiversidad, estos expertos emplean desde 2008 una nueva técnica llamada metagenómica, consistente en obtener el ADN de todos los microorganismos presentes en la muestra sin necesidad de aislar dichos microorganismos en el laboratorio. Posteriormente, dicho ADN total se secuencia y se analiza utilizando complejos programas informáticos.

La secuenciación del ADN se lleva a cabo en el secuenciador del Servicio de Investigación de Biología de la Universidad de Sevilla, ubicado en el Citius Celestino Mutis. "Con esta técnica obtenemos un conjunto de pequeños fragmentos de ADN de todos los organismos y a partir de este metagenoma empezamos a trabajar", explica el catedrático de la Universidad y responsable de este grupo de investigación, Antonio Ventosa.

Tras analizar qué microorganismos crecen a diferentes concentraciones de salinidad, desde el agua de mar hasta la saturación completa donde se encuentra la sal ya cristalizada tras evaporarse todo el agua, los expertos han determinado que en estos ambientes a medida que aumenta la salinidad disminuye la biodiversidad.

Hay un gran salto entre ambientes con un 20 por ciento de concentración de sal y la saturación total; el objetivo es estudiar por qué se produce esta selección natural hasta sobrevivir solo unos pocos grupos de microorganismos.

"Se trata de conocer la biología de organismos que ni se sabían que existían y determinar su actividad metabólica y sus posibles aplicaciones biotecnológicas", ha dicho. Entre los nuevos microorganismos que han logrado aislar y que actualmente están estudiando detalladamente se encuentra una nueva bacteria que utiliza compuestos orgánicos y posiblemente también la luz para crecer y a la que han denominado como 'spiribacer salinus', que posee una morfología en espiral muy característica.

Este tipo de estudios taxonómicos o de clasificación de especies tienen multitud de aplicaciones en la búsqueda de organismos productores de nuevos compuestos con propiedades farmacológicas que permitan desarrollar nuevos antibióticos o antitumorales.

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