Un hombre ha reconocido ante un jurado popular en la Audiencia de Valencia que mató a tiros al dueño y al cliente de un bar de la localidad valenciana de Massamagrell con los que discutió. Sin embargo, ha justificado su actuación en que las víctimas llevaban días insultando a sus hijos.

Este hombre, mayor de edad y sin antecedentes penales, se enfrenta a una pena de 22 años de prisión por dos delitos de homicidio, con la circunstancia atenuante analógica de alteración psíquica, tal y como solicita el ministerio fiscal en su escrito de calificación provisional.

Los hechos se remontan al 10 de mayo de 2013, cuando el acusado y las dos víctimas —dos hombres de 41 y 72 años— se encontraban en un bar de Massamagrell, ubicado en la calle Calvari.

El acusado mantuvo una discusión con las víctimas, y éste les advirtió de que iba a ir a por su escopeta y les iba a pegar dos tiros. Cumpliendo con su palabra, así lo hizo y disparó contra ambos con una escopeta de caza de su propiedad. Previamente la mostró y les dijo: "Ya estoy aquí".

Como resultado, el hombre de 72 años, cliente del bar, falleció inmediatamente por hemorragia aguda causada por destrucción de grandes vasos abdominales y estallido hepático, mientras que el dueño del local murió después de haber sido trasladado al hospital por hemorragia. En el momento de los hechos, el acusado tenía afectadas parcialmente las bases psicobiológicas.

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