Jesús Ferrero
El escritor Jesús Ferrero. EFE

El escritor Jesús Ferrero afirma que nunca ha estado "tan desmoronado" el mercado literario y, sin embargo, el oficio de escritor "está de moda", sobre todo en internet, lo que convive "con una especie de pereza" y también "una estupidez", que es la de leer poco a los clásicos.

Jesús Ferrero señala, en un encuentro con periodistas en un taller de novela que ha impartido en la Escuela Literaria de La Laguna (Tenerife), que pasa algo "increíble" y es que aunque escribir es una profesión "más bien penosa, todo dios quiere convertirse ahora en escritor".

"La escritura se ha democratizado totalmente en internet y muchos quieren perfeccionar su estilo quizás no para escribir novelas, sino para tener más autoridad en la red", precisa el autor de Bélver Yin, quien admite que le da "gran pereza" el libro electrónico porque le parece "algo tosco" y a él le gusta "manipular los libros y subrayarlos siempre".

La escritura ha sido totalemente democratizada en internet

Además, prosigue el autor de Opium, internet ha hecho accesible "en todas las versiones y todas las traducciones" a los clásicos y de esa manera "ha destruido, ha hundido totalmente" el mercado de publicaciones de fondo, del que vivían buena parte de las editoriales.

También hay una corriente en Francia y en España de presumir de que se lee poco a los clásicos, "incluidos los del siglo XX", para no "contaminarse", lo que cual resulta una "estupidez" porque aunque no se hayan leído probablemente el estilo del escritor "esté lleno de clichés" y hay que educarlo para no parecer "un idiota".

Un escritor está obligado a ser un "todoterreno" para sobrevivir y siempre ha habido autores "con una gran capacidad para captar las obsesiones de las masas y hacer best-sellers", que para Ferrero normalmente resultan "muy facilones y hasta reiterativos" y siempre que se ha acercado a ellos le ha "aburrido".

Para el autor de El efecto Doppler, para escribir se necesita imaginación y una cierta capacidad de empatía con los demás, al tiempo que afirma que no le preocupa cómo se le pueda considerar, pues llega un momento en la vida en que lo que más importa es ser auténticamente responsable con su obra.

El camino de las obsesiones

No es que se empiece a ver "los días contados", precisa, pero sí se percibe "el límite de la vida con más claridad que antes". "Sé que la vida es un viaje, pero no tengo claro hacia dónde". El verdadero camino que van siguiendo sus novelas es el de sus "obsesiones" y así Las trece rosas surgió más que por interés en este hecho histórico porque le obsesionaba la vida como valor supremo. "Y todo lo que se pierde si te la quitan, sobre todo, si te la quitan joven".

Con Doctor Zibelius le obsesionaba el trasplante de cerebro porque "no puede haber nada más terrorífico" que despertarse en otro cuerpo, avisa Ferrero, para quien las obsesiones "vienen y se renuevan continuamente". Ahora sus obsesiones son "sociales", una gran inquietud hacia el futuro que se empieza a ver en lo que escribe ahora.

Me preocupa el problema de largo alcance: el paro, las generaciones pérdidas y cómo Europa va a sostener este estado de injusticia y desigualdad"Lo que me preocupa es el problema de largo alcance, el del paro y generaciones perdidas y cómo Europa va a sostener este estado de injusticia y desigualdad, porque los que controlan el sistema caen en la ingenuidad de pensar que no va a ocurrir nada y van a controlar todas las fuerzas sociales, cuando hay una evidencia absoluta: en Europa, cuando abusas, lo pagas", advierte.

Para un escritor son tiempos de mucha incertidumbre en los que suelen aparecer buenas novelas, pero para Jesús Ferrero la España actual es "un circo impresionante con artistas muy mediocres, un teatro donde los actores son malísimos e interpretan una obra tremendamente aburrida".

Se siente "desengañado en general" y con cierta decepción en políticos jóvenes, en los que confiaba "y que están errando en muchas cosas".

Ferrero encauza su vida ahora "con mayor franqueza, también con los demás, pero sin ser idiota porque la transparencia absoluta no lleva a ninguna parte", y señala que se ha ido varias veces del cine pero ahora está "en ello, justamente para poder escribir novelas".

Al respecto, detalla que ha acabado un guión en francés para una película que no se ha rodado y trabaja en el de un filme español que no tiene nada que ver con su mundo, "una historia fantástica con dragones", además de anunciar para el otoño la publicación de una novela, de la que no quiere decir nada "porque se va la fuerza".