A tomar el sol en la playa
Un niño acude a la playa de la mano de su madre. EFE/Jaro Muñoz

El calor aprieta, y mucho, por prácticamente todo el país. Quien puede huye a playas y piscinas, a la fresca del agua. Pero no por huir del calor –y del peligro de un golpe de calor– vamos a olvidarnos de los riesgos del sol en la piel. Conocemos las pautas básicas, pero conviene insistir y recordar, por ejemplo, que la cara y el cuerpo necesitan diferentes protectores solares.

Entre los consejos que da la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS), dependiente del Ministerio de Sanidad, está la importancia de evitar la exposición solar entre las 12.00 y las 16.00 horas, no dormirse al sol y extremar las medidas protectores en las actividades al aire libre.

Debemos aplicar una cantidad generosa de crema solar en el cuerpo; aplicarla sobre la piel seca, media hora antes de exponerse al sol y repetir la misma cada dos horas y después de transpirar, bañarse o secarse. En ese sentido, hay que descartar protectores solares que estén abiertos desde el año anterior.

No debemos estar mucho rato al sol aunque usemos mucha protección: ninguna crema ofrece protección totalHay que utilizar un protector solar que proteja al menos frente a la radiación UVB (causante de las quemaduras solares) y UVA (principal responsable del envejecimiento prematuro de la piel). Estos dos tipos de radiación afectan también al sistema inmunológico y contribuyen al riesgo de cáncer cutáneo.

La cara y el cuerpo necesitan diferentes protectores solares ya que la piel de la zona facial requiere de un cuidado especial. Debemos extremar las precauciones en las partes del cuerpo más sensibles al sol: cara, cuello, calva, hombros, escote, orejas, manos y empeines. La protección de los labios se debe hacer con lápices o barras fotoprotectoras y la del cabello con productos específicos

Se calcula que un adulto debe extenderse por el cuerpo unos 30 mililitros de crema solar de manera uniforme. En todo caso, alerta la AEMPS, ningún protector solar ofrece protección total frente a los riesgos derivados de la radiación solar, por lo que no debemos permanecer mucho rato al sol aunque usemos un producto de Factor de Protección Solar (FPS) alto.

No debemos bajar la guardia en días nublados porque las radiaciones UV atraviesan las nubes y se reflejan en el agua, arena, hierba y nieve. A los niños toca protegerles con ropa, sombreros y gafas y hacerles beber con frecuencia.

La agencia del Ministerio de Sanidad aconseja consultar con un especialista ante cualquier cambio en el color, la forma o el tamaño de manchas o lunares.