Una persona decapitada y dos heridos en un ataque islamista en el este de Francia

  • Los hechos tuvieron lugar en una fábrica de gas: en su valla pusieron la cabeza de un hombre con palabras árabes escritas.
  • Además, los presuntos autores estrellaron un coche en las instalaciones, provocando una explosión que fue la que causó los heridos.
  • Uno de los sospechosos, Yassine Sahli, es empleado de la víctima y dice ser miembro de Estado Islámico; su mujer también ha sido arrestada.
  • El supuesto autor fue neutralizado por un bombero, "que ha tenido mucha sangre fría", ha explicado el Ministro de Interior.
  • François Holande descarta vínculos entre este ataque y el de Túnez.
  • PERFIL: Yassine Sahli, el autor del atentado de Isère: relacionado con salafistas y vigilado por la Policía.
Investigadores de la Policía francesa trabajan en las inmediaciones del lugar del atentado en Saint-Quentin-Fallavier.
Investigadores de la Policía francesa trabajan en las inmediaciones del lugar del atentado en Saint-Quentin-Fallavier.
GTRES

Una persona fue hallada decapitada este viernes en una instalación química situada en un polígono cerca de Lyon, en el este de Francia, y al menos otras dos resultaron heridas en lo que las autoridades consideran un atentado de motivación yihadista.

El autor de los hechos, que penetró sobre las 10.00 hora local en el lugar con un coche autorizado a superar los controles, decapitó a la víctima, jefe de una empresa de reparto, cuya cabeza colgó en una de las vallas que protegen el lugar, la rodeó de pancartas reivindicativas y luego estrelló su vehículo a gran velocidad contra unas bombonas de gas.

Posteriormente, el sospechoso, identificado como Yassine Salhi, fue reducido por uno de los bomberos que acudió al lugar, antes de ser arrestado, según indicó el ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, que se desplazó hasta Saint-Quentin-Fallavier.

Aunque carece de antecedentes policiales, el arrestado, de 35 años, padre de tres hijos y residente en Saint-Priest, en los arrabales de Lyon, había sido vigilado por los servicios secretos franceses entre 2006 y 2008 por su radicalización salafista, agregó Cazeneuve.

Fuentes cercanas a la investigación revelaron que el hombre decapitado era el gerente de la empresa de reparto en la que trabajaba el supuesto autor del crimen. Según los primeros indicios, Salhi llevaba dentro del vehículo el cadáver del gerente de su empresa de reparto, con sede en la vecina localidad de Chassieu, a quien probablemente asesinó esta misma mañana. Una vez allí, se dirigió a un extremo de la fábrica, dejó la cabeza del difunto sobre una valla junto a banderas con inscripciones islámicas y depositó el cuerpo a una decena de metros.

No se ha podido confirmar hasta el momento que las enseñas tengan relación con el yihadista Estado Islámico (EI), entre cuyas prácticas está la decapitación de sus víctimas.

Salhi estaba abriendo botellas de acetona presuntamente para provocar una explosión, en el momento en el que fue reducido por un bombero, informó el fiscal jefe de París, François Molins. El fiscal, responsable último de la investigación judicial, dijo en una rueda de prensa en la capital francesa que los hechos fueron grabados por dos cámaras de vigilancia situadas en empresas de la zona.

En ese año dejó de ser seguido por motivos que el ministro no precisó, aunque señaló que en ese periodo "no se identificó que participase en actividades de carácter terrorista". "Otras personas que han podido participar en este crimen abyecto han sido detenidas. La investigación dirá si están implicadas y, si lo están, de qué manera", subrayó.

La esposa del presunto autor del atentado, que luego fue detenida por la policía, expresó en la emisora de radio Europe 1 su sorpresa por los hechos y aseguró que son "musulmanes normales" que siguen el ayuno del Ramadán, pero consideró imposible que su esposo cometiera ese atentado. "No veo el interés que tendría en hacer esto", dijo la mujer, que señaló que Salhi trabaja como chófer en una empresa de reparto.

Según el delegado del Gobierno en Isère, Jean-Paul Bonnetain, el vehículo en el que penetró el presunto terrorista en la fábrica industrial tenía permiso para hacerlo en un lugar declarado de "bajo riesgo industrial" y, por tanto, sometido a controles de acceso.

Además, informó de que el bombero que consiguió reducir al presunto autor del atentado resultó "ligeramente herido" al enfrentarse con el agresor, pero que logró "dominar la situación" rápidamente.

Pista de islamismo radical

Desde muy pronto, las autoridades francesas dieron prioridad a la pista del islamismo radical, mientras que el presidente, François Hollande, confirmaba desde Bruselas, donde participó en el Consejo Europeo, el carácter terrorista del acto.

Hollande abandonó la reunión para dirigirse a París, donde encabezará un Consejo de Defensa para analizar los hechos. El primer ministro francés, Manuel Valls, acortó su viaje a Colombia y anuló su desplazamiento a Ecuador para regresar a Francia.

El presidente francés descartó que haya vínculos entre los atentados que tuvieron lugar en el este de su país y en Túnez, más allá del hecho de que ambos sean actos terroristas.

El suceso se produce casi medio año después de que Francia sufriera los atentados contra el semanario satírico Chalie Hebdo y un supermercado judío en la capital francesa que se saldaron con un total de 17 víctimas.

Para Valls, el atentado demuestra que "la amenaza yihadista sigue siendo extremadamente elevada" por lo que no hay que bajar la guardia "en ningún momento". "Todos los servicios del Estado están movilizados. No puede haber la mínima debilidad", señaló el primer ministro desde Colombia.

Por su lado, el alcalde de la vecina población de Villefontaine, Raymond Feyssaguet, consideró que el atentado se trata probablemente de "un hecho aislado". "No hay que caer en la psicosis", pidió el regidor, que recordó que el polígono donde ocurrió el ataque es "la primera plataforma logística de Francia, muy bien comunicada con dos salidas a la autopista".

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