Blue Jeans
Blue Jeans, momentos antes de comenzar una firma de libros en un establecimiento de una plaza madrileña. . Jorge París

"Voy a tuitear que ya estoy aquí. Estamos todo el día con las redes sociales de arriba para abajo", se disculpa Blue Jeans, en realidad Francisco de Paula Fernández, un hombre de treinta y tantos años de apariencia y dicción calmada. Afuera, una veintena de adolescentes se agolpan ya a las puertas del Rodilla de Chueca en Madrid esperando a una firma de libros que no está convocada hasta dos horas después. Fernández mira a su novia, que charla con las adolescentes en la calle y se ha convertido en colaboradora principal de esta maquinaria capaz de despechar cientos de miles de copias de libros que relatan historias de "jóvenes del siglo XXI" y con la que ahora recorre toda España. Un negocio muy lucrativo que inspira pasiones y delirio. Y cuya última referencia lleva por título Algo tan sencillo como tuitear te quiero (Planeta, 2015).

¿Su llegada despierta siempre el mismo furor?
El otro día me llamaron el Justin Bieber de la literatura, pero para nada. La literatura genera un fenómeno mucho más light que la música. Aquí lo importante y lo que gusta son los libros, no la persona. Lo que ocurre es que el público juvenil es muy apasionado. Algunas veces vienen niñas que se emocionan, les cuesta expresarse y alguna llora.

Debe ser emocionante.
Sí, especial y muy bonito. E inesperado para alguien que escribe. Todo esto es una sorpresa tras otra.

Es difícil que con lecturas como el 'Cantar de Mio Cid' los niños se aficionen a leer

¿Cómo el que usted eligiera escribir novela romántica juvenil?
No creo que haga novela romántica exáctamente. El amor y el desamor están siempre presentes en los libros porque  son ingredientes propios de la adolescencia pero también se toca el tema de las drogas, la anorexia, las relaciones vía Internet, la homosexualidad, el sexo, el divorcio de los padres...

Al comienzo de 'Algo tan sencillo como tuitear te quiero', a Elena se le cae la maleta. Un chico con ojos verdes le ayuda a recoger sus cosas y se asegura de que llega "entera" a su habitación. ¿La imagen del galán protector sigue triunfando en la era del WhatsApp?
Se trata de una escena puntual pero esto no es Crepúsculo. En realidad,  Elena decide, tiene mucha personalidad y el chico no está pendiente todo el rato de ella para protegerla. Se trata de historias naturales de hoy en día, chicos que llegan a la universidad sin importar el sexo del que sean, y que se tienen que adaptar y conocer gente nueva como me pasó a mí en su día.

¿Han cambiado muchas cosas desde sus años de adolescente?
La forma de relacionarse entre los jóvenes; ahora, con el WhatsApp, están conectados las 24 horas del día. Luego hay temas que no cambian, como la relación con los padres, la amistad o el amor.

¿Qué hace para estar al día de los cambios?
Hay que estar pendiente de lo que les gusta, el tipo de música que escuchan, qué series ven... Mi principal fuente de información son las redes sociales, que son un auténtico diccionario de adolescentes. Antes utilizaba Tuenti y ahora, Twitter o Instagram. Ahí te encuentras todo: si uno de los de One Direction deja el grupo, si Taylor Swift lanza nuevo tema o si hay nuevo capítulo de la serie Pequeñas Mentirosas. De tanto ver algunas de esas series tengo que confesar que me he terminado enganchando.

¿Cómo un hombre de treinta y tantos se pone en la piel de una chica de 17?
Dicen que todos tenemos nuestro lado femenino. En cualquier caso, no es tan complicado intuir lo que pueden sentir y uno recuerda cómo era de adolescente. Para mí  sería mucho más difícil escribir sobre la Guerra Mundial que no he vivido, tendría que documentarme muchísimo. Lo complicado sería hacer otro tipo de libros.

Si hubiera seguido escribiendo misterio, hubieran pasado de mí

¿Lo ha intentado?
Empecé escribiendo novelas de misterio pero me rechazaron en todas las editoriales. Entonces empecé a escribir en Internet, en 2008, cuando toda la gente que frecuentaba la Red era muy joven.  Quería comprobar si podía valer para escribir algo que enganchara con el público, así que me puse a escribir para esos chicos. Si escribes misterio, pasan de ti pero si partes de novela romántica juvenil... Ese primer acierto fue la clave.

¿Y después?
Me fue muy bien, me fichó una editorial... y me siento un privilegiado. Son tan pocos los que tienen la oportunidad de vivir de sus libros ¡y yo he publicado ocho! Hoy en día ni me planteo escribir algo distinto, estoy tan liado con esto que no puedo pensar en algo más.

También se habrá enfrentado a muchos prejuicios y críticas.
Mucho menos de lo que pensaba. La literatura juvenil puede ser considerada por algunos un género menor pero no he recibido críticas despiadadas. Tampoco dentro del gremio. No sé si el resto de novelistas respetan esta literatura pero con los que hablo me dicen: "No es el tipo de libro que leo pero ¿me puedes firmar un ejemplar para mi hija?"

¿Y qué le dicen sus amigos?
Después de estudiar Periodismo estuve un par de años un poco perdido. Cuando reaparecí con una novela juvenil, todos se llevaron una sorpresa, incluso mis padres. Nadie pensaba que escribiría algo así, tal vez porque mi carácter no les parecía que fuera el de publicar libros de este tipo. Aún hoy, algunos no se lo creen.

¿Cómo afronta el hecho de que su literatura pueda ser el primer contacto que algunas jóvenes tengan con la literatura?
Es una responsabilidad. Lo que intento es no quedarme corto nunca, tampoco en el sexo. Tengo límites pero utilizar la técnica del fundido a negro (cuando se deja algo inacabado para que el espectador lo complete con la imaginación), no me vale. Hay que contar todo pero de una manera cuidada. A veces tengo dudas sobre el límite y pregunto a mi editora. Ella me dice "aquí, perfecto; aquí, más intensidad..". Entre los dos trabajamos ese puntito.

Dicen que la juventud actual no lee. ¿Sus libros son la excepción?
Puede que no se lea tanto como antes pero según la lista de Nielsen de los 50 libros más vendidos de 2014, casi la mitad son títulos juveniles. Algunos, como Bajo la misma estrella, han vendido 200.000 copias. Creo que la cuestión es que los jóvenes leen aquello con lo que se sienten identificados y lo que les apetece. Es díficil que con lecturas difíciles como Cantar de Mio Cid o el Lazarillo de Tormes, que son los que se estudian en las aulas, los niños se aficionen a la lectura. 

¿Recomendaría su libro para el currículum escolar?
Yo no recomiendo nunca mi libro aunque sé que sí ha aparecido en alguna clase de Literatura. Hay que encontrar el equilibrio entre lo clásico y lo nuevo; si solo les das a leer el Mio Cid, vas a apartar a la gente de la lectura en vez de acercarla.

¿Usted qué lee en sus ratos libres?
Cada vez leo menos porque no tengo tiempo y cuando hago algo que no está relacionado con mis libros, me siento culpable. En general me gusta la novela de misterio; Agatha Christie es mi autora predilecta.

Biografía

Francisco de Paula Fernández nació en Sevilla, aunque pasó toda su adolescencia en Carmona. Estudió Periodismo en Madrid, ciudad donde fijó su residencia. Colaboró con algunos medios, especialmente deportivos, ya que hizo un máster en periodismo deportivo, pero no encontró su lugar. Ha publicado ocho novelas de temática juvenil, entre ellas, la popular ¡Buenos días, princesa! Ha recibido el Premio Cervantes chico 2013.