El dibujo, la gran herramienta 'instantánea' de Durero, Matisse, Rembrandt, Picasso...

  • Desde siglos antes de la invención de la fotografía, el lápiz y el papel siempre fueron lo más parecido a la cámara instantánea.
  • El dibujo ha servido a artistas como Rembrandt, Picasso, Toulouse-Lautrec o Ingres captar ideas, sensaciones y momentos fugaces.
  • Una exposición en Nueva York explora el género con medio centenar de obras que abarcan cinco siglos de historia del arte.
Alberto Durero dibuja en carboncillo sobre papel a su hermano Endres en torno al año 1518
Alberto Durero dibuja en carboncillo sobre papel a su hermano Endres en torno al año 1518
Albrecht Dürer - The Morgan Library & Museum

Rembrandt retrata a su mujer Saskia durmiendo de lado en la cama y con la mano entreabierta. El trazo apresurado y el segundo intento en el mismo papel le dan al boceto un toque doméstico que conecta al espectador con el lado más humano de uno de los más grandes pintores de la historia del arte. El mismo carácter fugaz, casi fotográfico, lo tiene el dibujo que Sargent hace del también pintor Paul César Helleu, en posición relajada, sentado en el sillón de una sala de estar y en medio de una conversación.

El dibujo es el modo más espontáneo de capturar ideas, sensaciones y momentos fugaces. Un lápiz y un papel fueron siempre, desde varios siglos antes de que se inventara la fotografía, lo más parecido a una cámara instantánea. Al otro lado del objetivo, el retrato es un género tentador para el que comienza a garabatear. Familia, amigos, notables o personas anónimas han sido tema central de dibujos a lápiz, tiza y tinta hechos por Durero, Goltzius, Ingres, Toulouse-Lautrec, Matisse...

En la biblioteca-museo Morgan de Nueva York hasta el 8 de septiembre, la exposición Life Lines: Portrait Drawings from Dürer to Picasso (Medios de contacto: Retratos dibujados desde Durero a Picasso) es una fascinante exploración del género, abarcando cinco siglos de arte a lo largo de medio centenar de piezas procedentes de los extensos fondos del centro y de colecciones privadas.

'Una ventana a un mundo personal'

"Ningún medio captura así la conexión entre el artista y el modelo", dice la directora del Morgan Peggy Fogelman justificando el nombre de la muestra. "Ya sea un boceto de la vida familiar de Rembrandt o un estudio preparatorio para un famoso busto de mármol de Bernini, cada trabajo (...) es una ventana a un mundo personal".

Divididas en cuatro apartados, las obras brillan por su dinamismo y sinceridad. En el dedicado a los autorretratos hay piezas tan imaginativas como la del italiano Pier Leone Ghezzi (1674-1755), que se ilustra con ropa elegante, sujetando un papel que tiene dibujada una caricatura de él, metiendo un autorretrato dentro de otro y creando la ilusión de que ambos conversan.

Una de las piezas más bellas de la sección Familia y amigos es de Alberto Durero, que retrata a su hermano Endres con mirada inquisidora y un gorro cuidadosamente ladeado. En otra época muy diferente, el prerrafaelita Dante Gabriel Rossetti dibuja a Jane Morris, la mujer a la que amó hasta la veneración.

Estudios previos y modelos desconocidos

El grupo más amplio lo componen los retratos formales, encargos que recibieron los autores y en su mayoría estudios previos, como el retrato de Anna van Thielen (mujer de un pintor de amberes) y su hija con el que Van Dyck preparaba un óleo. La pieza más moderna de la exposición también encaja en la sección, se trata de un dibujo que Picasso hizo a Marie Derval, actriz parisina de los últimos años del siglo XIX.

La muestra concluye con ¿Retratos?, ejemplos en que se cuestiona que los modelos sean reales y se anima al visitante a sacar conclusiones sobre los límites del género. Destaca Hombre joven sujetando una calavera y un tulipán, del virtuoso Hendrik Goltzius, que en torno a 1614 emplea la imagen de un chico desconocido para construir una alegoría de la mortalidad y la brevedad de la vida.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento