La Real Muy Antigua e Ilustre Cofradía de los Caballeros Cubicularios, orden nobiliaria creada en Zamora para custodiar los restos mortales de San Ildefonso, ha celebrado este sábado su acto anual y solemne en el que han recibido a nuevos miembros y han rendido tributo al marino Fernández Duro.

Los actos de esta celebración han comenzado a las 19.00 horas de la tarde con una pequeña procesión, en la que participan todos los miembros, caballeros y damas cubicularios, que parten desde el convento de las Marinas hasta la Iglesia de San Ildefonso, en la capital zamorana, separadas por apenas 40 metros.

Una vez el templo, los nuevos miembros han aguardado en el museo de la iglesia, mientras el resto de miembros hombres y damas se han colocado en la parroquia a la espera del inicio de la ceremonia religiosa.

La iglesia zamorana ha sido así testigo de la incursión de nuevos miembros que han sido Cristóbal González Aller, Alfonso Galmares, José Ignacio Paz Bouza, José Muñoz Martínez y José Antonio Diego Rodríguez y a la dama Cristina Gutiérrez Izard.

Tras la investidura de estos nuevos Caballeros Cubicularios y las damas, se ha celebrado la tradicional misa por el rito mozárabe, oficiada por varios sacerdotes, con posterior cena en el Parador.

Además, este domingo se rendirá un homenaje al marino zamorano Cesáreo Fernández Duro, con una conferencia en el Consejo Consulto y un pequeño acto en la plaza que lleva su nombre en la capital.

Será la Armada Española la que rendirá homenaje al capitán e historiador zamorano en la plaza de la capital que lleva su nombre, donde se erige un monolito en su honor. Allí se colocará una corona de laurel en su memoria.

El almirante jefe de Estado Mayor de la Armada, Jaume Muñoz-Delgado y Díaz del Río presidirá el acto, acompañado por el subdelegado del Gobierno en Zamora, Jerónimo García Bermejo, junto a otras autoridades y la Banda de Música de la Armada.

El acto finalizará con un desfile militar que transcurrirá por la calle Santa Clara hasta la plaza de la Constitución.

HISTORIA

Los Caballeros de la Cofradía visten el hábito tradicional con capa, birrete y venera, mientras que las damas acuden de riguroso luto con peineta.

Aunque los primeros estatutos que se conservan de la cofradía datan del año 1503, los orígenes de la Hermandad se remontan al siglo XIII, tras la aparición en Zamora de los restos mortales de San Ildefonso.

La orden nobiliaria se fundó con el fin de velar la tumba y las reliquias del santo que se guardan en la iglesia arciprestal de San Pedro y San Ildefonso de Zamora, que data de finales del siglo XII y principios del XIII.

En sus orígenes la cofradía pretendió salvaguardar la tumba del santo para que permaneciera en Zamora ante la intención del arzobispado de Toledo de que los restos mortales fueran trasladados a la ciudad manchega.

La cofradía, que llegó a contar hasta con un hospital de beneficencia, perdió su patrimonio con las desamortizaciones y posteriormente quedó sin actividad hasta que en el año 1967 se refundó.

Desde entonces, todos los años celebra el acto solemne de nombramiento de nuevos caballeros cubicularios.

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