Balfron Tower playgound, 2015
Un antiguo parque brutalista en Londres Assemble and Simon Terrill, 2015 - Photograph: Ollie Harropollie

Ni una sola esquina curvada, nada de superficies blandas, cero protección contra golpes y caídas. Al contrario: aristas afiladas, planos inclinados, acabado rugoso y un sólo material constructivo: el durísimo —para la vista y las caídas— hormigón visto. Así fueron los parques infantiles hasta hace bien poco, antes de que estallara la epidemia social de los países ricos de hiperproteger a los niños y considerar inadmisible una rodilla pelada.

El Royal Institute of British Architects (Instituto Real de Arquitectos Británicos, RIBA en siglas inglesas), el colegio profesional del gremio en el Reino Unido, ha decidido recordar cómo eran los parques infantiles del brutalismo, el estilo propuesto por Le Corbusier y Eero Saarinen y seguido por muchos otros en todo el mundo entre 1950 y 1970. The Brutalist Playground (La zona de juegos brutalista) es una exposición, con recreación incluida para que los críos de hoy experimenten los placeres de sus padres y abuelos, sobre un estilo que se desvanece.

'Jugar a la manera brutalista'

La iniciativa quiere invitar a "gente de todas las edades a venir a jugar a la manera brutalista". Ocupando todo el espacio dedicado a exposiciones de la sede del RIBA, el colectivo de arquitectura lúdica Assemble y el artista Simon Terrill han colocado una instalación basada en los patios de juego que eran la norma hacia la mitad del siglo pasado, cuando fueron diseñados, en el caso del Reino Unido y otros países europeos, como parte de los proyectos residenciales de postguerra.

Como se trataba de 'zonas de juegos no aptas para el juego', han 'suavizado' el parque con espuma Como se trataba de "zonas de juegos no aptas para el juego", dicen los organizadores para referirse a la dureza del hormigón —material estrella de los brutalistas, que también usaban, pero en menor medida, ladrillos, cristal, acero, piedra áspera y gavión— y el grado potencial de riesgo de los críos, la emulación que los promotores han montado está suavizada. Aunque los diseños de los elementos son copiados de parques brutalistas, basados en la geometría angular y las líneas rectas, los materiales pertenecen al presente: inocuas superficies de corchos, espumas y otros materiales sintéticos con las cuales está garantizada la ausencia de chichones.

Documentación de la época

La exposición está basada en las características de una serie de edificios de los barrios de Londres donde prendió el brutalismo como lenguaje arquitectónico para las viviendas sociales. Assemble y Terrill han acudido para inspirarse a la documentación, fotografías y material visual que existe en las colecciones del RIBA.

La instalación de la exposición recrea elementos visuales de los parques infantiles mientras imágenes de archivo de zonas de juego brutalistas originales serán proyectadas en las paredes. También están programados charlas, debates, proyecciones de películas y talleres para padres e hijos. La iniciativa, de entrada gratuita, estará en cartel hasta el 16 de agosto. Existe la posibilidad de una visita en línea al material de la muestra.

Un mundo de laberintos de hormigón barridos por el viento Para el colectivo Assemble el gran desafío del diseño arquitectónico del parte de juegos brutalista de la exposición fue "la materialidad y la naturaleza del riesgo". Simon Terrill, encargado de la parte artística, señala que las zonas originales "evocan un mundo de laberintos de hormigón y pasarelas barridas por el viento", una especie de "escenario brechtiano" instalado sobre un "espacio público altamente regulado".