Una exposición rememora, cincuenta años después, el viaje que cuatro pintores entonces veinteañeros emprendieron en 1957 hacia Cannes para visitar a Picasso y llevarle chanquetes, vino dulce, pasas, almendras y arena de la playa, además de mostrarle el arte que se estaba haciendo en su Málaga natal.

En una vetusta furgoneta de una empresa de montacargas, en cuya baca colocaron sus cuadros, los jóvenes artistas tardaron diez días en cubrir el trayecto entre Málaga y Cannes.

Con los brazos abiertos

"Picasso nos recibió con los brazos abiertos. Se echaba la arena de la playa a la cara y la besaba"

"Picasso nos recibió con los brazos abiertos. Se echaba la arena de la playa a la cara y la besaba, y los chanquetes se los comía a puñados", recordó uno de los expedicionarios, Alfonso de Ramón, en la presentación de la exposición, que se inaugura hoy en el Museo del Patrimonio Municipal de Málaga.

Después les enseñó su residencia, "una casa del siglo XVII en cuyo salón principal tenía una chiva comiendo alfalfa, cuadros por el suelo de Degas, Cezanne, Gauguin, Van Gogh y Matisse y, en la planta de arriba, palomas, y decía que se parecía a los barrios de La Caleta o el Limonar".

Otro de los miembros de la expedición, José Guevara, dijo que fue "un viaje cargado de ilusiones, que no sabíamos cómo se iba a desarrollar, y en el que todo fue una auténtica incógnita, desde la tramitación de los visados, porque queríamos llegar el 25 de octubre -cumpleaños de Picasso-, pero los trámites burocráticos lo demoraron".

Fotografia de Pablo Picasso realizada en La Californie en 1957. (David Douglas Duncan)Según Guevara, el artista malagueño recibió a sus paisanos "entusiasmado" y se puso un sombrero cordobés "para demostrar su andalucismo".

Durante toda la tarde del 16 de noviembre charlaron y Picasso les preguntó por la plaza de la Merced, donde había nacido, y por si se cantaba todavía en su ciudad, a lo que replicaron tarareando algunos tanguillos.

Cuando anocheció y ya se despedían, el artista, que les pedía que le tutearan y no le llamaran "Don Pablo", porque era como su abuelo, insistió en que regresaran al día siguiente para mostrarle la pintura que se estaba haciendo en Málaga.

Pintores malagueños

Ese día colocaron sus cuadros en el jardín de la casa y Picasso sacó algunos de los suyos y los mezcló con los demás para, según dijo, que fuera "una exposición de pintores malagueños".

Los cuatro pintores, que desde 1953 formaban parte junto a otros de la denominada "Peña Montmartre", pasaron a denominarse "Grupo Picasso", como les llamó éste cuando se hicieron la foto conjunta que ha pasado a la historia.

Por su parte, el secretario de Picasso, Jaime Sabartés, se interesó por lo que se decía del artista esos años en Málaga, y como la respuesta no era demasiado positiva, debido a su militancia comunista, se lamentaron "de que casi no llegaba información sobre su obra", dijo Guevara.

"Casi no llegaba información sobre su obra"

 

En ese momento, Picasso pidió a su secretario que les entregara ejemplares de todo lo publicado, así como grabados que se depositaron en el Museo de Bellas Artes de Málaga y que constituyeron lo que ahora se conoce como "Legado Sabartés".

El "Grupo Picasso" siguió con sus actividades, como una exposición conmemorativa cada 25 de octubre, y la primera muestra de obras del artista en su ciudad natal, en 1961, hasta que en 1964 fue disuelto por orden gubernativa, medida que impidió que llegaran más obras del malagueño.

"Un día que estaba en el estudio de París, Sabartés me dijo que varias cajas grandes con obras estaban destinadas a Málaga, pero con la disolución del Grupo en 1964, lo que estaba destinado a Málaga fue a parar a Barcelona", aseguró Guevara.