Ismail Haniya
Haniya responsabilizó de la violencia de la semana pasada a los jefes de seguridad del movimiento Fatah. (REUTERS/Mohammed Salem) REUTERS/Mohammed Salem

Ismail Haniya, el líder de Hamás retirado como primer ministro por el presidente palestino, ha afirmado este viernes que su gobierno continuará en funciones y ha exhortado a que finalicen los asesinatos por represalias en la Franja de Gaza.

Convocó a mis hermanos de Hamás a declarar la aministía general y a garantizar las vidas de las personas

"El gobierno existente llevará adelante sus tareas de la mejor manera posible", dijo Haniya en las primeras horas después de que las fuerzas de Hamás derrotaron en forma aplastante a los simpatizantes presidenciales en Gaza.

"Convocó a mis hermanos de Hamás a declarar la amnistía general y a garantizar las vidas de las personas", añadió.

Haniya responsabilizó por la violencia de la semana pasada a los jefes de seguridad del movimiento Fatah, al que pertenece el presidente Mahmoud Abbas, en Gaza y los acusó de haber perseguido a los islamistas de Hamás.

"Ellos han cometido crímenes (...) Han matado personas solo porque eran barbudas y por sus filiciaciones políticas", aseguró.

"Han secuestrado hombres y los han ejecutados delante de los ojos de sus familias (...) La situación llegó a un nivel intolerable y empujó a la gente a reacciones que han llevado las cosas adonde estamos ahora", señaló Haniya.

Opciones de negociación

El dirigente dejó asimismo una puerta abierta para las negociaciones, aunque los mandos de Hamás han dicho en días anteriores que una condición para las conversaciones con Fatah es que Hamás debería tener la voz cantante en las decisiones de seguridad para los palestinos.

Han matado personas solo porque eran barbudas y por sus filiciaciones políticas

"Exijo un diálogo nacional y completo que comience inmediatamente, sobre las bases de los derechos nacionales", dijo Haniya.

Gaza se ha vuelto un lugar cada vez más anárquico en los últimos meses, pues a las rivalidades entre clanes se ha sumado la creciente tensión entre las dos principales facciones políticas.

Una de las derivaciones de esta situación ha sido el secuestro de extranjeros, que ha obligado a muchas organizaciones de ayuda y asistencia a limitar su trabajo en Gaza.