Seguros de coche
Un hombre da parte a su seguro tras tener una incidencia con su coche. ACIERTO.COM

El propietario de un vehículo de gama alta recién adquirido informa sobre su sustracción a punta de pistola en una ciudad europea. Sin embargo, el mismo día que presenta la denuncia consta una transferencia de ese coche en la Jefatura de Tráfico. Al final, se destapa que el dueño del vehículo pretendía cobrar la indemnización por robo del seguro después de haber vendido su coche a un tercero. Éste es solo un ejemplo de los intentos de fraude que ha hecho públicos Unespa, la patronal del sector (agrupa al 96% de las aseguradoras), en su último informe con los datos recogidos procedentes de las 30 entidades más importantes. La simulación de pequeños golpes en el coche, las falsas denuncias por sustracción de móviles o tabletas y el fingimiento de lesiones físicas se encuentran entre los intentos de engaño más frecuentes.

El documento refleja que los intentos de engañar al seguro en la Comunidad de Madrid son cada vez más frecuentes. En concreto, en la región se detectaron 25.936 intentos de fraude al seguro en 2014, lo que supone un 19% más que en 2013 (21.795).  En dos años la subida ha sido de casi un 27%, ya que en 2012 se contabilizaron 20.446 intentos de engaño.

En el seguro de coches es más complicado el fraude debido a que suelen hacer falta varias personas implicadas en la trama Este porcentaje, sin embargo, se sitúa muy por encima de la media nacional. En 2014, se produjeron en España 155.994 intentos de fraude al seguro, un 2,6% más que el año anterior (151.995). La detección del fraude evitó el año pasado a las aseguradoras el desembolso de 426 millones de euros por indemnizaciones indebidas.

El nicho más propicio para el engaño fue el seguro de coches, donde hubo 18.606 intentos en 2014, lo que supone un 21,5% más que en 2013 (15.305). Por detrás aparecen los seguros patrimoniales —para hogares y locales comerciales— (de 5.871 a 5.482) y  los seguros de vida, accidentes y salud (de 1.355 a 947).

"El seguro de coches es donde se producen más intentos de fraude porque al ser obligatorio es el más contratado. En Madrid, en concreto, es habitual contratar la póliza a todo riesgo", señalan desde Unespa. La patronal explica que no es nada sencillo engañar con el seguro del automóvil: "Es más complicado el fraude debido a que suelen hacer falta varias personas implicadas en la trama. Las aseguradoras cuentan con profesionales a los que les llama la atención cosas que en apariencia no tienen importancia". Lo más común, dice Unespa, es simular pequeños golpes en la carrocería que conllevan en la mayoría de los cosas un arreglo mayor en la estructura. El valor medio del fraude en el seguro de coches es de 3.150 euros.

Debido a la crisis económica, el número de personas que pretenden engañar a las aseguradoras denunciando ante la policía presuntos robos ha experimentado un crecimiento importante, ya que normalmente están cubiertos por el seguro de hogar, según afirma la patronal: "Se trata de falsas denuncias por el robo de móviles o tabletas. Son pequeñas cantidades, pero hay miles de casos y es muy complicado de detectar".

Para intentar detectar el fraude, las compañías de seguros recurren en algunos casos a detectives privados. "Las aseguradoras suelen contratar los servicios de detectives privados, sobre todo para seguimientos. Lo hacen cuando dudan de la veracidad del testimonio de una persona que, por ejemplo, ha sufrido una lesión en un accidente de tráfico y creen que simula secuelas. Nuestro trabajo consiste en el seguimiento del supuesto defraudador para comprobar que los datos aportados a la aseguradora son reales", afirma Eva Grueso, presidenta de la Asociación Profesional de Detectives Privados de España (APDPE).

Tres tipos de defraudadores

En estos años ha proliferado la figura del conocido como defraudador ocasional, que convive con el defradaudor oportunista (el que exagera para obtener más beneficio en un caso real) y el profesional (bandas organizadas). "Estas personas han defraudado alguna vez con éxito y repiten la jugada. La crisis ha sido clave para que hayan proliferado este tipo de comportamientos, sobre todo por necesidad", concluyen desde Unespa, que desvela que las aseguradoras "contratan en ocasiones a detectives privados" para despatar algunos fraudes y usan cada vez más las redes sociales en sus investigaciones: "Hay miles de casos que se han resuelto a nuestro favor por una foto o un vídeo colgado en internet".

En la mayoría de los casos en los que se demuestra el fraude, las aseguradoras se limitan a no abonar el siniestro y expulsar al defraudador del seguro. Solo en situaciones de extrema gravedad se llega a los tribunales. El delito de estafa está castigado en el Código Penal con penas de seis meses hasta seis años de cárcel en función de la magnitud del delito.

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