Las obras se hicieron con «celeridad». Así lo explicaba ayer Xosé Cuiña, ex conselleiro de Política Territorial en la era Fraga, quien admitió que recomendó a los técnicos acelerar la construcción de la vía de O Salnés, asegurando que nunca antepuso cuestiones de riesgo sobre la seguridad viaria. Por si fuera poco, reconoció su responsabilidad «política», pero no descartó que los técnicos también tuvieran parte de culpa.  Por su parte, el director xeral de Obras Públicas, Manuel Morato, fue mucho más duro y dijo que hay «graves daños estructurales» en esta carretera de sólo 13 años de antigüedad, por lo que lo normal es que «se cayera en pedazos». Morato cifró en siete millones el gasto que ha supuesto reparar las deficiencias.