Días para no dormirse
La pirotecnia atronará en la ciudad de día y de noche.
Durante cuatro días, los alicantinos no se marchan a la cama más que lo imprescindible y las verbenas está repartidas por todos los puntos de la ciudad. Para reponer fuerzas tras los paseos vespertinos, una buena idea es acercarse hasta una barraca o racó para probar el plato estrella de las fiestas: la coca amb tonyina. Se trata de esta imprescindible y singular empanada rellena de atún, cebolla y piñones, que se suele acompañar de brevas, conocidas en valenciano como bacores.

El centro de la ciudad en estos días es todo fiesta y animación. Es recomendable visitar la foguera Pont-Vilavella, bajo el parque de la Ereta. Pero en los barrios también hay mucha marcha. En el noroeste, los lugares más recomendables son Pla Metal, Sagrada Familiay Foguerer Carolines. Por el oeste, las instalaciones de Florida-Portazgo o Ciudad de Asís, y en el norte, los racós de Tómbola o Plaza Argel.

Llegando ya a las playas, la hoguera de La Marina, junto a la playa del Cocó, es un lugar todavía tranquilo, lejos del bullicio del centro de la ciudad, donde disfrutar en familia y sin agobios.

Al amanecer volverán a tronar los petardos para despertar a los pocos que hayan podido irse a la cama, siempre acompañados de los clásicos redobles de los tabalets, los acordes característicos de la xaramita o de las bandas de música. Tras un buen desayuno y quizás un baño en la playa tras toda la noche caminando, la fiesta vuelve a empezar con la Mascletà, en la plaza de los Luceros.