cuentos
Ilustración de El molino mágico. (Rut Massó)
El molino mágico. Cuento tradicional de Noruega

Sabor a mar

Los océanos son una masa de agua que cubre gran parte de nuestro planeta. ¿Pero sabes por qué son salados?

Un intrépido capitán de barco recaló en un puerto de las costas noruegas para hacer negocios. Allí un comerciante le vendió unos enormes bloques de sal. El capitán los cargó en la bodega de su barco y se puso rumbo a nuevos destinos. Por el camino se desató una tormenta que le hizo detenerse en un islote helado. Allí, para asombro de los marineros y del propio capitán, un viejo mago molía enormes bloques de piedra con una extraña máquina, con tan sólo pronunciar: «Muele que te muele».

Toda la tripulación se escondió detrás de unas rocas y esperó a que el mago acabase con su ceremonia para... robarle tan increíble aparato. En plena noche, subieron la máquina al barco y zarparon sin ser vistos. El capitán estaba tan contento que no dejaba de pronunciar las palabras mágicas para que la máquina no dejase de moler los bloques de sal.

Pero después de varias horas la bodega del barco y la cubierta se llenaron de sal, de tal forma que no se cabía. Y por mucho que el capitán inventaba palabras para detener al infernal aparato, éste seguía muele que te muele. Hasta que tuvieron que abandonar el barco y dejar que se hundiese en las profundidades marinas, donde sigue moliendo sal.
No sabemos si esta historia es del todo verdadera. Lo cierto es que es una suerte que el mar sea salado. ¿No te parece?

Próximo viernes: 72 / El tigre y el zorro.

The Magic Grinder. Traditional Norwegian Tale

Flavor of the Sea

The oceans are a mass of water that covers a large part of our planet. But do you know why they are salty?

An intrepid ship captain reached a port on the Norwegian coast to do some trading. There a businessman sold him some enormous blocks of salt. The captain loaded them into the hold of his ship and set a course for new destinations. Along the way a storm was unleashed that made him stop on a freezing little island. There, to the surprise of the sailors and the captain himself, an old magician was grinding up enormous blocks of stone with a strange machine, just by saying: «Grind-a-grind-grind».

The whole crew hid behind some rocks and waited for the magician to end his ceremony so as to... steal that incredible machine. In the middle of the night, they loaded the machine on board and set sail without being seen. The captain was so happy that he never stopped saying the magic words, so that the machine wouldn’t stop grinding the blocks of salt.

But after several hours the ship’s hold and the deck were filled with salt, with the result that there was no room. And no matter how much the captain invented words to stop the infernal machine, it went on grind-a-grind-grind. Until they had to leave the ship and let it sink to the bottom of the sea, where it is still grinding up salt.

We don’t know if this story is completely true. What is certain is that it’s lucky that the sea is salty. Don’t you agree?

Next Friday: 72 / The Tiger and the Fox.