Una veintena de niños viven en centros tutelados por la DGA a falta de familias de acogida que se hagan cargo de ellos. Son pequeños de entre 8 y 12 años, muchos de ellos  con serios problemas físicos o psicológicos, que esperan para acceder a programas de adopción o acogimiento permanente.

Los servicios sociales de la comunidad tienen a 971 menores bajo acciones protectoras. Más de la mitad cumplen programas de reforma en centros tutelados, mientras que el resto son niños en situación de desamparo.

De estos últimos, 177 están ya con familias de acogida, que se encargan de darles una vida normalizada hasta que puedan volver con sus padres biológicos. Es el caso de Pedro Fatás, presidente de la Asociación de Familias Acogedoras de Aragón (Adafa). Hace ocho años se hizo cargo de forma permanente de una niña y, además, ahora tiene otra de tres años en acogimiento temporal.

«El fin primordial del acogimiento es que los pequeños puedan volver con su familia biológica, pero mientras tanto intentamos que estén lo mejor posible», explica Pedro.

Adafa cuenta con 86 socios en Aragón y con seis familias que asumen los casos más graves en cuestión de horas, mientras se busca un hogar para los pequeños desamparados. El año pasado se contabilizaron 51 acogimientos de urgencia en toda la comunidad.

Por otra parte, 54 familias acogieron en 2006 a menores extranjeros, sobre todo ucranianos (14), ecuatorianos (12) y colombianos (8). Este programa permite a los niños pasar en Aragón todo un curso escolar para, al acabar, regresar a su país.

Cursos de preparación

Las familias que quieren acoger a un menor tienen que pasar un test de idoneidad, para que los niños vayan al hogar más adecuado para ellos. Además, antes del acogimiento hay que hacer un curso en el que psicólogos y expertos ayudan a los padres a prepararse para recibir al menor. Los cursos se imparten en la Asociación de Familias Acogedoras de Aragón y se dividen en ocho sesiones de dos horas y media cada una.

Para niños desamparados

Duración: El acogimiento de menores puede ser temporal o permanente. En el primer caso, no suele durar más de cuatro meses, aunque se puede alargar en función de las necesidades del niño. El permanente se produce tras una decisión judicial y en ocasiones es el propio juez quien ostenta la patria potestad del menor.

Asesoría: Los técnicos del servicio de menores de la DGA apoyan y asesoran a las familias y hacen un seguimiento de todas las acogidas. Además, hay un teléfono de guardia que funciona las 24 horas del día.

Ayudas a las familias: El acogimiento familiar es voluntario y no está remunerado, aunque los servicios sociales pagan parte de los gastos que genera el menor.

Inscripciones: Las personas interesadas en acoger un menor tienen que presentar una solicitud en el Instituto Aragonés de Servicios Sociales o consultar a la Asociación de Familias Acogedoras de Aragón (teléfono 976 076 603).