La Expo se asegura ya 1,8 millones de visitas con la venta anticipada
Sobre estas líneas la escultura virtual del alma del Ebro. (J. Cebollada)
La Expo tiene ya aseguradas 1,8 millones de visitas y el objetivo es llegar a los tres  antes de su inauguración.  Entre los abonos de temporada, los nocturnos y las entradas de tres días, la muestra ha ingresado ya más de 16 millones de euros (menos de los 18 que cuesta el Pabellón de España), sin contar la recaudación de las 240.000 entradas reservadas por los  tour operadores oficiales.

Según los estudios que maneja Expoagua, los titulares de pases de temporada y nocturnos visitarán Ranillas una media de 15 veces, lo que hace un total de 1,085 millones de accesos. Además, la venta anticipada de entradas sencillas garantiza ya otras  716.000 visitas.

Ayer salieron a la venta las entradas de un día (21,1 euros) y las de tres subieron a 54,2 euros. Ya se pueden canjear los pases de temporada en el centro Joaquín Roncal de la CAI y en  oficinas de Ibercaja. En este caso, la entidad entrega la tarjeta Fluvi, que desde verano se podrá usar para pagar el bus urbano.
Empieza la cuenta atrás

La gala de ayer en el Auditorio de Zaragoza para elegir el uniforme de los voluntarios, a la que asistieron 2.000 invitados, marcó el inicio de la cuenta atrás para la inauguración de la Expo.

El ganador fue Antonio Jiménez, cuya propuesta desfiló en segundo lugar. Jiménez, según declaró a 20 minutos, se inspiró en la forma de las gotas del agua para el diseño. «He buscado un uniforme que pueda servir para todo tipo de constitución corporal, poniendo, por ejemplo, cinturillas elásticas». Los pantalones del uniforme serán piratas, «para que estén fresquitos» y las chicas llevarán una boina.

‘El alma del Ebro’, en acero

Una escultura de 11,8 metros de altura y realizada en acero inoxidable pintado de blanco decorará el centro del recinto de la Expo. Su nombre es El alma del Ebro y su autor, el artista catalán Jaume Plensa. La obra estará situada entre el Pabellón Puente y la Torre del Agua y representa a un hombre, sin rostro, que medita sentado con las piernas recogidas. Es una estructura hueca, formada por letras entrelazadas, y asentada sobre el agua, que servirá de espejo a los visitantes. “La escultura es un concepto, quiero que la gente busque su propia experiencia personal”, explicó ayer el autor. La obra se integra en el Plan de Intervenciones Artísticas en las riberas del Ebro, del que forman parte obras como el Banco Ecogeográfico de Isidro Ferrer o la Noria de NIcolás Camoison.