El Hospital Infanta Cristina de Badajoz ha iniciado un programa de cribado de malnutrición con el objetivo de determinar el riesgo nutricional de todos los pacientes que ingresan en este centro hospitalario.

Dicho programa está impulsado por la Dirección General de Asistencia Sanitaria del Servicio Extremeño de Salud y la Sociedad Española de Nutrición Parenteral y Enteral (SENPE) dentro de su proyecto 'MásNutridos', cuyo representante en Extremadura es el doctor Luis Miguel Luengo, endocrinólogo de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Universitario Infanta Cristina de Badajoz.

El programa 'MásNutridos' (www.masnutridos.com) tiene como objetivo fundamental mejorar el estado nutricional de la población disminuyendo las complicaciones derivadas de la malnutrición, según informa el Gobierno de Extremadura en nota de prensa.

Para ello, la primera iniciativa en Extremadura ha sido realizar el cribado de malnutrición a todos los pacientes que han ingresado en el Hospital Infanta Cristina, para extenderla posteriormente a los hospitales que cuentan con endocrinólogos con actividad en nutrición clínica de Extremadura (Cáceres, Mérida y Plasencia).

A todos los pacientes que ingresan en el hospital, se les determina de forma automatizada (en función de valores analíticos) el riesgo de malnutrición y, si éste no es bajo, se les incluye en el sistema asistencial JARA, en la lista de valoraciones nutricionales a realizar cada día por el personal de la Unidad de Nutrición, que realiza una evaluación posterior del motivo de ingreso y del historial del paciente.

En los casos en los que se ha confirmado el riesgo de malnutrición, se realiza una valoración nutricional in situ del paciente y se toma una decisión del soporte nutricional más adecuado para cada caso.

Además de arrojar una valoración del riesgo nutricional de los pacientes ingresados, este programa también permite la intervención nutricional para cada paciente que la necesite de forma más precoz, evitando así esperar a que el médico responsable de cada paciente solicite la intervención de la Unidad de Nutrición.

Un beneficio derivado del anterior, es que se "disminuyen las complicaciones" derivadas de la malnutrición, es decir, peor respuesta a los tratamientos, úlceras por presión, mayor número de infecciones, necesidad de estar más días ingresados en el hospital y mayor riesgo de mortalidad.

Por último, este programa también comporta "un beneficio para toda la sociedad", puesto que al disminuir las complicaciones de la malnutrición, al haber invertido recursos en diagnosticarla y tratarla, es necesario emplear "menos recursos sanitarios" para tratar las complicaciones de la malnutrición y se pueden emplear para atender otras enfermedades.

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