Según recoge la resolución judicial, a la que ha tenido acceso Europa Press y dictada tras el acuerdo entre las partes, la pena para uno de los procesados es de un año y tres meses de cárcel y multa de 90 euros y para el otro, de un año de prisión y otros 90 euros de multa.

En este sentido, se da por probado que el 18 de diciembre de 2012, sobre las 22,00 horas, uno de los acusados acudió a la calle Ancha de Fuencubierta, y "con ánimo de obtener ilícito beneficio", utilizó una palanca para forzar la parte superior de una cabina telefónica, concretamente la zona por la que se introducen las monedas.

Igualmente, hizo palanca sobre la parte trasera de la cabina por el lugar en que queda anclada a la estructura y "la golpeó con intención de arrancarla para llevársela, causando desperfectos en el soporte, así como la rotura de los cristales, sin llegar a conseguir su propósito al verse imposibilitado para ello", según apunta el juez.

A continuación, tras llegar al lugar de los hechos dos parejas de agentes de la Policía Local y de la Benemérita, localizaron al procesado junto con su hermano, también acusado, cuando salían de un bar que se encuentra en las inmediaciones, momento en el que ambos, "con ánimo de vejar e intimidar a los agentes", les dijeron que eran "unos hijos de puta", que habían "salido de la cárcel" y que si los tocaban, "los machacaban", relata el magistrado.

Ante esta situación, uno de los agentes del Instituto Armado se acercó para calmarlos, si bien uno de los procesados supuestamente lo cogió del pecho y se ayudó de su hermano, quien sujetó al agente por los brazos, y "le propinó un puñetazo en el pómulo derecho".

Como consecuencia de ello, intervino el resto de los agentes para proceder a detenerlos, momento en el que el acusado que sujetaba al agente "respondió con puñetazos y patadas" hacia los otros, golpeando en concreto a uno de los policías locales con "un manotazo en la muñeca".

"habían conocido a gente de eta"

Mientras, los demás agentes se vieron "obligados a emplear la fuerza mínima indispensable para reducirlos", aunque, según el juez, "resultaron todos ellos con heridas provocadas por los acusados al forcejear con ellos, quienes no paraban de intimidar a los agentes diciéndoles que los iban a matar y que habían conocido a gente de ETA en la cárcel".

Debido a las agresiones, los cuatro agentes sufrieron distintas contusiones y erosiones y uno de ellos una fractura de radio, por las que precisaron de asistencia sanitaria.

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