La 'bici-birra' toma Madrid pese a las críticas de conductores, vecinos y hosteleros

  • Se trata de una bicicleta multitándem para hasta 18 personas con grifo de cerveza. Realiza recorridos durante toda la semana entre Atocha y Cibeles.
  • La empresa que realiza recorridos con este tipo de vehículos cuentan con el permiso del Consistorio para ejercer la actividad.
  • Conductores, hosteleros y vecinos quieren prohibirlo por el peligro para la movilidad. "Incompatible con la circulación por Madrid", dicen los automovilistas.
Un vehículo de 'Bbike' circulando por Madrid
Un vehículo de 'Bbike' circulando por Madrid
JORGE PARÍS

Llevan casi año y medio entre nosotros, aunque algunos tal vez no se hayan percatado aún de su presencia. Se trata de un nuevo tipo de vehículo que ha conseguido un imposible, como la cuadratura del círculo: Juntar el consumo de alcohol con la conducción en un mismo medio de transporte.

Son los 'bici-birras', un curioso artilugio que avanza a pedales movidos por grupos de hasta 18 personas mientras beben cerveza a través de un grifo colocado en medio del vehículo

'Beer Bike (Bbike)', la empresa que ha traído esta idea a Madrid, no solo cuenta con el beneplácito (en forma de permisos y licencias) del Ayuntamiento de Madrid, también ha tenido un enorme éxito y en apenas año y medio ya cuenta con tres vehículos que realizan recorridos diarios entre Atocha y Cibeles, a una media de 500 usuarios a la semana, según asegura el impulsor de la idea y dueño de la compañía, Sacha Lefebvre: "En los pocos meses que llevamos trabajando hemos tenido que triplicar el número de carros y ya doy trabajo a ocho personas. Está teniendo muy buena acogida", reconoce Lefebvre.

Sin embargo, este nuevo modelo de negocio ha suscitado fuertes críticas entre diversos colectivos, empezando por los vecinos: "Van gritando y molestando al tráfico. Sería realmente necesario que se prohibiera esta actividad porque es peligroso, molesto y nefasto para la ciudad. ¿Va el Ayuntamiento a esperar a que ocurra una desgracia? ¿Queremos un turismo de ínfima calidad y mal gusto, como el de las localidades playeras de Cataluña y de Baleares?", se pregunta María José Pérez en una carta a 20minutos.

Lefebvre se defiende de estas críticas y asegura que su objetivo no es que la gente se emborrache: "Es una actividad que se realiza en grupo y que promueve el espíritu de equipo. Yo soy el primer interesado en que no haya problemas y en dar buena imagen, por eso el recorrido dura solo 45 minutos", explica.

Barra libre por 25 euros

El consumo de alcohol en los 'bici-birra' está limitado a un litro de cerveza o sangría por persona, sin embargo, por algo más de precio, 25 euros (el servicio normal cuesta 15) se tiene barra libre. Los usuarios  también pueden llevar su propia comida o bebida, aunque los alcoholes de alta graduación están prohibidos.

En estos vehículos, el único que no bebe y que tiene que la obligación de ir totalmente sobrio es el conductor del carro, que tampoco pedalea: "Los clientes tiene también la obligación de firmar un acuerdo para que respeten una serie de reglas, como no sacar los brazos a la carretera, no gritar, no levantarse... quién incumple estas normas se baja del vehículo", asegura el propio dueño de la empresa.

No obstante, hay madrileños que afirman que sí les han visto hacer trastadas: "Yo he visto varias veces cómo se levantan, gritan y molestan a conductores y paseantes. Dirán lo que quieran, pero este tipo de vehículos es incompatible con la circulación en Madrid. Al final es una bici que se usa y alquila para beber", afirma Mario Arnaldo, de Automovilistas Europeos Asociados (AEA).

"Es verdad que nosotros no hemos tenido nunca noticia alguna de accidentes provocados por este tipo de vehículos, pero sí ha ocasionado problemas de tráfico, sobre todo en Gran Vía. Al ser cuesta arriba el carro va más lento y provoca retenciones", asegura Jesús Méndez, secretario general del Sindicato de Agentes de Movilidad. Desde Bbike  responde, sin embargo, que el recorrido está pactado con el Ayuntamiento de Madrid, y que solo se recorren calles anchas y con más de cuatro carriles para evitar molestias a los conductores.

Competencia desleal

Las críticas no acaban ahí. Los hosteleros también lo consideran una forma de competencia desleal: "A nosotros nos exigen cumplir con todo tipo de normas sobre seguridad e higiene.  Este tipo de vehículos deberían estar reservados para una zona determinada, no para la carretera. O eso, o que la ley sea la misma para todos", dice Juan José Blardony, portavoz de Madrid La Viña.

Los conductores, sin embargo, insisten más en la necesidad de regular la actividad: "En este tipo de cosas debería estar todo bien claro. En caso de accidente, ¿quién se hace responsable?, ¿cómo deben ser las luces del vehículo?, ¿por dónde deben circular? No debería haber resquicios legales de ningún tipo", asegura Antonio Lucas, portavoz del Real Automóvil Club de España (RACE) .

Madrid no es la única ciudad que cuenta con este tipo de tranporte. En otras grandes urbes europeas llevan mucho tiempo utilizándolo: Londres, Berlín, Ámsterdam... en España también se han visto por Sevilla, Tarifa y otras zonas costeras con un tipo de turismo muy diferente al que se quiere promover desde el Gobierno de la capital.

"No siempre es aconsejable copiar todas las tendencias de ocio que nos vienen desde el mundo anglosajón. Ahí tenemos el ejemplo de Magaluf", manifiesta Vicente Pizcueta, de Noche Madrid: "Unir movilidad con consumo de alcohol no cuadra muy bien. Se nos ocurren muchos otros campos en los que innovar en materia de regulación de licencias antes que este", apostilla.

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