Javier Moro
El escritor español Javier Moro consideró que la figura del emperador ha sido "injustamente tratada" por brasileños y portugueses por tratarse de un "personaje incómodo" para muchos. EFE/ARCHIVO

El escritor madrileño Javier Moro presenta en Sevilla su nueva novela A flor de piel (Seix Barral), un libro que rescata la historia de Isabel Zendal, una mujer gallega, pobre "de solemnidad", caída en desgracia por ser madre soltera, que en 1803 zarpó desde La Coruña con 20 niños huérfanos y dos médicos para emprender la que fue denominada por el inventor de la vacuna, el médico Edward Jenner, como la misión humanitaria "más grande de la historia": llevar la vacuna de la viruela a toda Iberoamérica y Filipinas.

"Ésta es una página de la historia de España muy desconocida y de enorme valor, y el lector puede darle ese lado épico para ponerla al nivel que se merece", porque "es una página de la historia de España que ha caído en el olvido debido a que ocurrió en el momento más oscuro de la historia de este país", afirma el autor en un encuentro.

Lo del cáncer hoy es de broma comparado con lo que era la viruela  

"Esta empresa fue una especie de luz en el oscuro declive del imperio español", añade Moro, quien lamenta que en nuestro país "hay poco interés por la cultura por parte de los poderes públicos y también por la historia", de hecho "somos un país con una historia muy ruda y muy árida, y algunos no nos hemos puesto de acuerdo sobre eso", señala el escritor. Lo que "sí concita el consenso de todos es que ésta fue una gran historia, con grandes personajes, y una aventura con un punto descabellado y una quijotada", puntualiza.

Además, asegura que "es curioso pensar que la mayor gesta sanitaria entendida hasta la época recayese sobre el eslabón más débil de la sociedad, niños huérfanos y abandonados, que después de transportar fueron abandonados de nuevo".

La viruela es el "enemigo más antiguo de la humanidad"

Porque "hay que ponerse siempre en el contexto de la época", donde  la viruela "era el terror". "Lo del cáncer hoy es de broma comparado con lo que era la viruela", manifiesta el autor, que señala que "el 30% que la padecía moría, el otro 30% acababa con secuelas muy graves, y el último 30% que sobrevivía quedaba con picaduras que incluso se encuentran en la momia de Ramsés II, porque en el enemigo más antiguo de la humanidad".

Entonces, prosigue, "en el momento en que algo se podía hacer para contrarrestar este enemigo, Carlos IV se apunta", y esto coincide con la invención de la vacuna de la viruela, que la comitiva española formada por los niños, Zendal y los médicos Xavier Balmis y Josep Salvany llevó hasta los territorios de Ultramar.

Sobre los personajes, el madrileño califica a Balmis como "un portento, un gran médico obsesionado con su trabajo, con muy mal genio y que hoy yo diría que es un Síndrome de Asperger, un personaje muy patoso con las emociones pero tremendamente eficaz para lidiar con todo lo que tiene que ver con su actividad intelectual". Pero el personaje "más olvidado" es Isabel Zendal, "columna vertebral de esta historia porque sin ella no hay niños y sin niños no había posibilidad de transportar el suero".