Justin Mortimer, Loa, 2014
Uno de los óleos que expone en Londres Justin Mortimer © Justin Mortimer, courtesy Parafin, 2015

En uno de los cuadros del feroz artista plástico inglés Justin Mortimer (1970) los médicos vestidos con trajes especiales para atender a los enfermos o posibles contagiados por el ébola aparecen emplastados sobre un paisaje alpino donde el mayor peligro puede ser el aburrimiento. En otro las activistas de Femen están combinadas con parasoles de terrazas veraniegas. En un tercero, las chicas de Pussy Riot comparten el lienzo con una colada tendida al sol.

Nada tiene una sola lectura en los óleos desasosegantes y extraños de este pintor que ha recibido numerosos premios en su país, entre ellos el codiciado BP de la National Portrait Gallery en 1991, que conllevó su salto a la fama y que recibiera encargos para retratar a celebridades como el dramaturgo Harold Pinter, la Reina Isabel a la que representó con la cabeza cortada montando una pequeña escandalera y David Bowie, a quien desgarró la piel de la cara en un cuadro turbador.

Violencia constante

Kult (Kulto) es la nueva exposición en Londres de este creador incómodo que no se pliega a formalismos ni dogmatiza sobre su lenguaje u opciones formales porque le basta mostrar la violencia constante en la que vivimos, sacándola de contexto para hacerla aún más brutal y demostrar que a nadie causa espanto. La muestra, en la galería Parafin de la capital inglesa hasta el 27 de junio, coincide también con una antología de su obra en la Djanogly Art Gallery de Nottingham, en este caso solamente hasta el 31 de mayo.

Ávido observador de un mundo en estado de desorden Las nuevas obras de Mortimer tienen un solo tema: "un mundo en estado de desorden", dicen desde la galería londinense. Como "ávido observador" de la "agenda informativa internacional", sus obras son ecos retorcidos y no siempre cómodos de observar basados en la situación de países revueltos o vi0lentos como Ucrania, Venezuela, Siria o Afganistán, crisis como las del ébola y los disturbios raciales en ciudades de los EE UU tras casos de brutalidad policial

'Belleza extraña y preocupante'

Mortimer aprovecha la  "narrativa de la violencia y la opresión de las imágenes, tanto de esperanza como de desesperación" para crear obras de "una belleza extraña y preocupante", en la que abundan como elementos constantes las figuras humanas con bengalas de humo que interrumpen el cuadro con penachos de color. La mayoría de los seres vivos que aparecen en los cuadros son extraídos de fotos bajadas de internet por el pintor y trastocadas por densas capas de pintura.

Nada es estable y el tejido social está cada vez más fracturado Pese a cierto tono de ambigüedad —a veces es difícil discernir si los protagonistas de las obras sufren o gozan—, la intención del artista es que visualicemos un mundo "en el que nada es estable ni seguro", con la realidad contaminada por el ruido de la percepción digital contemporánea y con un tejido social "cada vez más fracturado".