El sistema de becas excluye a un tercio de los jóvenes y no sirve para combatir el fracaso escolar

  • Son dos de las conclusiones de un estudio de la Fundació Jaume Bofill.
  • En familias con dificultades económicas, hay más estudiantes repetidores y jóvenes que dejan los estudios a edades tempranas.
  • La fundación insta a replantear el sistema y duplicar la partida para equipar la inversión a la de la Unión Europea.
Una niña en el colegio.
Una niña en el colegio.
GTRES

Un tercio de los 2,12 millones de estudiantes de entre 12 y 24 años es excluido del sistema de becas y éste no sirve para prevenir el fracaso escolar ni el abandono prematuro. Estas son algunas de las principales conclusiones de un estudio de la Fundació Jaume Bofill, que lanza una serie de propuestas para replantear el sistema de ayudas.

La entidad calcula que 310.000 jóvenes españoles de esa franja de edad sin derecho a una becapor haber repetido, pese a que el 53% de los hijos de familias desfavorecidas han repetido alguna vez. "Teniendo las mismas competencias básicas (según el informe PISA), repiten cuatro veces más", ha agregado en rueda de prensa el director de la fundación, Ismael Palacín, quien ha opinado que eso demuestra que no se trata de un problema de desinterés.

Lo mismo ocurre con los 139.000 que tampoco pueden solicitar ayudas para estudiar por estar matriculados en centros de adultos, una vía a la que recurren años después de haber dejado los estudios. Precisamente, el 79% de los chicos de entre 18 y 24 años que abandonan los estudios viven en hogares con dificultades para llegar a fin de mes. "Antes de la crisis, dejaban de estudiar para trabajar y cuando llegue la recuperación, volverán a hacerlo, hay que seducirlos para que sigan estudiando", ha reivindicado el autor del estudio, Xavier Martínez-Celorrio, quien pide becas para permitirles estudiar.

A estos 449.000 jóvenes sin derecho a beca hay que sumar 324.315 estudiantes extranjeros que tampoco gozan de ayudas para estudiar por desconocimiento aunque cumplen los requisitos para obtenerlas. "Normalmente, no tienen acceso a esta información y sufren una exclusión encubierta", ha agregado Martínez-Celorrio, quien propone crear un registro de becarios que permita informar a los estudiantes en el momento de la matriculación si tienen derecho a una ayuda o no.

"Se da la paradoja que un mecanismo creado para compensar la desigualdad de oportunidades, reproduce las desigualdades al excluir a quienes más las sufren", ha lamentado en referencia a los 773.800 jóvenes que en total se excluye del sistema de becas, el 15% del total. A éstos, hay que sumar los 904.479 jóvenes que han abandonado los estudios al finalizar la Secundaria (el 17,6% del total) y que tienen derecho a solicitar la nueva Garantía Juvenil, pues ésta no contempla su retorno educativo para conseguir títulos reglados. La fundación lamenta que esta iniciativa esté orientada a la formación ocupacional y no a que vuelvan a la formación profesional como ocurre en los países escandinavos.

"El sistema deja en la cuneta a los perfiles más necesitados y concentra la inversión en la postobligatoria", ha agregado Martínez-Celorrio. En este sentido, el estudio sostiene que la Generalitat ha mantenido su partida de becas pero se han priorizado las universitarias –ha aumentado en 50 millones– en detrimento de las que se conceden en etapas obligatorias. Así, solo el 8% de los estudiantes más vulnerables ha recibido una beca durante la Secundaria, frente al 30% de los jóvenes que recibió ayudas en la universidad.

Sistema injusto para muchas familias

España debería duplicar su inversión en becas para equiparse a la Unión Europea, a juicio del autor del estudio y el director de la fundación. Desde 2009, el Ministerio de Educación ha reducido esta partida un 29% (el recorte total en educación es del 13%), convirtiéndola en la más castigada junto a la de políticas activas de ocupación y dependencia. "Independientemente de lo que diga Wert, en el curso 2009-2010 se invirtieron 1.988 millones de euros y en 2014 se presupuestaron 1.413. Y el PP gasta lo que presupuesta", ha afirmado Martínez-Celorrio, quien ha criticado la opacidad de los datos y las cifras contradictorias que facilita el Ministerio.

En este sentido, Palacín ha denunciado las pocas facilidades para analizar la efectividad del sistema de becas, la "inversión a ciegas", lo que, a su juicio, es una muestra de "mala gestión por falta de voluntad" para que las becas sirvan realmente para dar las mismas oportunidades a quienes menos tienen. "Que el éxito educativo no sea el fracaso de la equidad", ha pedido el director de la fundación, quien ha criticado que se perciban las becas como "un premio para los pobres" que estudien mucho y no como una herramienta para la igualdad.

En cualquier caso, las becas tienen un efecto positivo en el ascenso social y cuantas más etapas educativas becadas, más posibilidades. Así, mientras que solo el 27,3% de los jóvenes de entre 28 y 34 años que no recibió ninguna beca llegaron a una clase socioeconómica superior a la de sus padres, entre los que recibieron alguna ayuda durante dos o más etapas educativas fueron más del 52%. Y eso, "a pesar de la insuficiente dotación y cobertura" del sistema actual, reza el estudio. A modo de ejemplo, Martínez-Celorrio ha explicado que mientras la ayuda en Andalucía se sitúa de media en los 816 euros, en Madrid es de 293 y en Cataluña, de 355.

Precisamente sobre estas diferencias, la fundación critica el sistema de becas porque sigue siendo "centralista, unitario y simétrico", por lo que no tiene en cuenta el coste de la vida ni la media salarial de cada territorio a la hora de conceder las ayudas, perjudicando a las familias de renta baja de las comunidades más ricas. Las comunidades más perjudicadas son Navarra, las Islas Baleares, Madrid, la Rioja y Cataluña, mientras que las más beneficiadas son Andalucía y Extremadura.

Recuperación de las becas

El estudio aborda la necesidad de debatir cómo recuperar los costes de las titulaciones superiores y cómo los licenciados pueden contribuir a financiar la educación terciaria. En España la tasa de retorno (lo que invierte el estado en la educación de un ciudadano y lo que obtiene posteriormente con sus impuestos, cotizaciones y subsidios de desempleo que no paga) es del 5,6%, seis puntos por debajo de la media de la OCDE. Palacín y Martínez-Celorrio abogan por tratar de aumentarlo pues son los licenciados quienes, en época de crisis, mantienen más su trabajo, sus sueldos y las oportunidades de empleo que otros colectivos.

La Fundación Jaume Bofill plantea la posibilidad de que, como Alemania con el sistema de bacas BAFöG, los titulados, cinco años después de graduarse, devuelvan parte de la inversión que el Estado ha realizado en ellos, con un límite de 10.000 euros y sin intereses. "No como en los Estados Unidos o en el Reino Unido donde los universitarios están hipotecados", ha puntualizado Martínez-Celorrio.

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