El presidente de EEUU, George W. Bush, exigió ayer el fin de las "injerencias" de Damasco y Teherán en el Líbano tras el asesinato del parlamentario antisirio libanés Walid Eido, que condenó "enérgicamente".

En un comunicado distribuido por la Casa Blanca, Bush recuerda que "ha habido una clara pauta de asesinatos y de intentos de asesinatos desde octubre de 2004. Los objetivos siempre han sido quienes trabajan en favor de un Líbano soberano y democrático".

El presidente estadounidense afirma que Estados Unidos "seguirá defendiendo a Líbano, su pueblo y su Gobierno legítimo mientras encaren esos ataques".

Las víctimas, apunta, "siempre han sido quienes han buscado el fin de la injerencia del presidente sirio, Bachar Asad, en los asuntos internos de Líbano".

Pide justicia

Bush insiste en la necesidad de que los autores de estos asesinatos políticos comparezcan ante la justicia, para lo que pide el apoyo de la comunidad internacional.

En concreto, solicita que se permita trabajar al Tribunal Especial para Líbano, aprobado por la ONU hace tres días para investigar el asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri, muerto en febrero de 2005 en un atentado en Beirut del que EEUU acusa a Damasco.

"El asalto contra las instituciones estatales libanesas por parte de terroristas y extremistas armados, el tráfico de armas fronterizo y los esfuerzos de los regímenes de Damasco y Teherán para fomentar la inestabilidad en Líbano deben acabar ya", instó el presidente estadounidense.

Eido, presidente de la Comisión de Defensa en el Parlamento libanés, murió ayer, junto a su hijo y ocho personas más, en un nuevo atentado que sacudió el centro de Beirut este miércoles por la tarde.