Pirateaban películas pornográficas para venderlas en su sex-shop de Torremolinos, pero el negocio no prosperó. La Policía detuvo a tres personas, el matrimonio que regentaba el establecimiento y su empleado, como presuntas responsables de un delito de piratería informática. En el registro del domicilio se les incautaron más de 2.500 copias piratas de películas pornográficas, valoradas en más de 50.000 euros, además de material informático para la reproducción de títulos, un rifle y una pistola de aire comprimido y diversas armas prohibidas, como defensas eléctricas, un puño americano o una katana.