El conflicto que enfrenta a las dos principales organizaciones palestinas sigue recrudeciéndose. Ayer, el brazo armado de Hamás volvió  a dar otro ultimátum a las fuerzas de seguridad leales a su aliado de Gobierno, Al Fatah.

Esta vez, Hamás pidió a los grupos  fieles al presidente Mahmud Abbas (que califica la situación de «locura») que entreguen sus armas antes de la media tarde de mañana viernes. Los líderes de Al Fatah respondieron pidiendo a sus seguidores que defiendan sus posiciones «hasta el límite de sus fuerzas».

Los muertos superan ya el medio centenar, en un conflicto fraticida que incluye ejecuciones a sangre fría, según denunció ayer la ONG Human Right Watch.

Control de posiciones

En un síntoma de la mayor fuerza de Hamás, las milicias de esta facción aseguran controlar la mayor parte de las posiciones de las fuerzas de Al Fatah.

Ayer consiguieron desalojar varios de los puestos controlados por la Fuerza de Seguridad Nacional. Hartos de esta violencia sin freno, un millar de palestinos se manifestaron ayer por las calles de Gaza, y otros hicieron lo mismo en Ramala.

Mientras que ambas facciones se acusan la una a la otra de la escalada de la violencia, ayer se supo que un informe confidencial elaborado por el ex enviado de la ONU a Oriente Medio Álvaro de Soto culpa de la situación a la intransigencia estadounidense e israelí.

La UE, por boca de Javier Solana, afirmó también ayer que está dispuesta a considerar formar parte de una fuerza internacional militar al sur de la franja de Gaza si así lo piden israelíes, palestinos y egipcios.

Peres, elegido presidente israelí

El veterano político Simón Peres, de 83 años, se convirtió ayer en el noveno presidente de Israel. El cargo como jefe de Estado israelí estaba vacante desde que el presidente Moshe Katsav pidió ser eximido de sus funciones por sospechas de delitos sexuales. Peres afirmó tras su elección en la segunda vuelta que será «presidente de todos los israelíes», sin distinción de origen étnico, creencias religiosas o ideales políticos, y que nunca ha perdido la esperanza de resolver todos los retos que su país tiene por delante.