Woody trabaja y Soon Yi pasea y va decompras
Woody Allen, ayer, en la playa de la Barceloneta. (Efe)
Mientras el hombre más buscado de Barcelona, Woody Allen, recorría ayer la ciudad con un séquito de más de 20 personas en busca de localizaciones para su próxima película, su mujer lo hacía por separado y camuflada con un disfraz de turista.

Vestida con unos piratas blancos y en chanclas. Así nos topamos de frente con Soon Yi, que a las 15.40 horas paseaba por la calle Montcada acompañada por sus hijos, por una mujer cargada de bolsas que parecía su asistente, por un amigo y un tercer niño.

El grupo, que no llevaba escoltas, entró en la heladería El born minyó, frente a la iglesia de Santa María del Mar. Vanos fueron los esfuerzos por lograr una frase suya. Mientras se comía un helado se limitó a repetir dos veces un tajante: «I don’t give interviews» (no concedo entrevistas).

Tras pasar por delante del Museo Picasso, donde ningún turista la reconoció, Soon Yi y la pequeña comitiva esperaron a la sombra de un toldo de la calle Princesa a la furgoneta con cristales tintados que fue a recogerlos.

Un instante que fue posible retratar gracias al propietario indio de una tienda de souvenirs que nos dejó su cámara para hacer de paparazzi.

«Barcelona es muy hermosa»

Discreto y parco en palabras. Tras visitar media ciudad, desde el monumento a Colón, el Maremagnum, el Club Marítim o la Barceloneta, hasta Pla de Palau, las calles Montcada, Princesa y Sombrerers, Woody Allen sólo llegó a decir: «Barcelona es muy hermosa». Acompañado por el cineasta Javier Aguirresarobe comió en un restaurante de La Rambla.